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En un nuevo aniversario del natalicio del Comandante Mario Roberto Santucho, la artista Villy  publica en su página facebook este hermoso homenaje que decidimos tomar prestado.

La imagen y el pensamiento del Roby y el PRT-ERP es cada día más difícil de esconder. Hay una juventud en Argentina que empieza a reencontrarse con los y las revolucionarias del 70.

AVOMPLA!

El Roby por Villy

El Combatiente N° 226. Miércoles 28 de julio de 1976.

COMANDANTE CARLOS ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El Combatiente 226 SantuchoUna noticia terrible, llenó de estupor primero, de dudas después y por último de inconsolable dolor el corazón de millares de hombres y mujeres de nuestra Patria; la desaparición física, muertos en desigual combate, de nuestro querido Comandante Mario Roberto Santucho junto a los compañeros del buró Político del PRT Domingo Menna y el Capitán Jorge Benito Urteaga.
Esta desgracia que enluta al pueblo argentino, tuvo lugar en momentos en que los compañeros se hallaban transitoriamente en un departamento de Villa Martelli, siendo sorprendidos por las fuerzas contrarrevolucionarias estableciéndose el desigual combate cuyo fin fue el asesinato de los tres camaradas al acabárseles las municiones.
Así un 19 de julio de 1976, nuestro Partido nuestro Ejército guerrillero, la clase obrera y el pueblo argentino, pierden al más grande dirigente que haya producido el proceso revolucionario en nuestra Patria. Un genial jefe del proletariado llamado ha ubicarse entre los grandes jefes de las revoluciones obreras triunfales.

CÓMO ERA NUESTRO COMANDANTE

Mario Roberto Santucho, Robi, como le decían cariñosamente los amigos, Comandante Carlos, su nombre de guerra, es hijo de la provincia de Santiago del Estero, iniciado en la vida política siendo estudiante en Tucumán, junto al vigoroso proletariado azucarero. Allí en ese magnífico yunque formado por el formidable impacto de la expresión de la lucha de clases se forja una voluntad de acero, una vocación revolucionaria, un espíritu proletario, una personalidad humilde y una determinación de vencer.
En una larga recorrida por los países de América, recibió el impacto de la realidad latinoamericana, de la brutal explotación del imperialismo, aprendió a amar a este pueblo y comprenderlo y comprendió en toda su magnitud las características comunes de la lucha en América, continental por su contenido y nacional por su forma. Como corolario conoció la Revolución Cubana y su maravillosa realidad y comprometió el resto de su vida a realizar una obra igual.
Pero lo determinante en su formación, como él mismo nos señalaba son las irreemplazables experiencias junto a las masas que dejan un indeleble sello de clase que no abandonará jamás y que se ponen en evidencia permanentemente al encarar los complejos problemas de la construcción del Partido, donde la óptica de clase era el punto de vista insoslayable de nuestro Comandante y su constante prédica en la formación de los cuadros.
Celoso del estudio de los clásicos del marxismo, con Lenin y los vietnamitas como cabeceras, atento a la opinión de las masas, aplicando la objetividad leninista, analizando en profundidad cada experiencia, yendo al fondo de los problemas, a sus raíces, profundizando el corazón de los hombres, centrando en el intelectual colectivo del Partido, con un estilo de trabajo proletario y una singular modestia, tal es la forma como llegó a formar el pensamiento revolucionario en nuestra Patria, expresado en la línea de nuestro Partido, ideología del proletariado que al ser tomada por las masas se transforma en poderosa fuerza material, principal arma en la guerra del pueblo.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

En la mente y el corazón del Comandante Carlos había un solo norte: la toma del poder para el pueblo, y comprendía en toda su profundidad que la herramienta principal es el Partido de la Clase obrera, dirección político-militar del Ejército del Pueblo. De allí que sus esfuerzos principales se centraban en esa tarea estratégica; cómo debía ser ese partido, cómo construirlo.
Así es que ya en el IV Congreso del PRT su papel es muy destacable en la formulación de la estrategia revolucionaria, pero sin duda es en el V Congreso cuando la agudeza de análisis de Mario Roberto Santucho se expresa en toda su magnitud y su papel se torna determinante en las discusiones precongreso con su profundo análisis del carácter de clase de la lucha interna en el Partido donde desnuda al mejor estilo leninista las lacras pequeño burguesas enquistadas en el Partido que se oponían a la guerra.
Con la justa convicción de que el eje de construcción del Partido pasa por el proletariado industrial y que todo otro eje conlleva inevitables desviaciones, dirige directamente la primera gran experiencia en el frente de Fíat en Córdoba en los meses siguientes al V Congreso. Y es de esa formidable dinámica del proletariado cordobés de donde extrae las mejores experiencias en los aspectos concretos de la construcción del Partido en las fábricas, las cuales llevadas a los Comités Centrales, analizadas en profundidad a la luz del marxismo, devienen en línea concreta de construcción.
Con la idea clara de que los problemas de organización del Partido, no son problemas administrativos, sino política de formación de cuadros, siempre escuchando al hombre de trabajo, al obrero, al campesino, al artesano, con su notable modestia, siempre desde el punto de vista de las masas, supo formarse como jefe de la Revolución y formar los cuadros del PRT como los compañeros Antonio Fernández, Domingo Menna, Comandantes Juan Eliseo Ledezma, Juan Manuel Carrizo, Capitán Benito Urteaga y todos los compañeros que han dado generosamente su sangre en pos de la felicidad del pueblo.

LA ORGANIZACIÓN DEL ERP

Es así como se llega a las condiciones adecuadas para llevar a la práctica uno de los lineamientos más claros del V Congreso. La organización de un Ejército revolucionario con unidades regulares capaz de enfrentar con éxito y quebrar la espina dorsal del ejército contrarrevolucionario. Se aboca a la gigantesca tarea de organizar ese ejército, tarea compleja y difícil teniendo en cuenta que se contaba con muy poca experiencia directa en tan grande empresa. Se da, entonces, al estudio concienzudo de las experiencia de nuestro Partido, desde el primer desarme, que tantas veces enseñó directamente a hacerlo, hasta las primeras acciones de toma de cuarteles.
Estudia profundamente las experiencias internacionales, la gloriosa gesta del Ejército Rojo, del Ejército Popular en China, de la heroica Revolución Cubana, todas las experiencias del proletariado internacional y en especial la insoslayable experiencia vietnamita.
Con todo ese material, desarrollado a conciencia, concibe la formación de las unidades regulares del ERP: la Escuadra, el Pelotón, la Compañía, el Batallón y ya está pensando en los futuros Regimientos.
Así también se presentan las condiciones de iniciar la apertura del primer frente rural en Tucumán. Allí está el Comandante, al frente de la Comandancia de la Compañía de Monte, llevando a la práctica una concepción de Guerra Popular tomada de la experiencia internacional, pero eficazmente adaptada a las condiciones nacionales. Y allí se pone a prueba, una vez más su característica sencillez y sobretodo su gran amor y respeto por el pueblo, permanentemente consultando al hombre del lugar, al hombre que sufre directamente la brutal explotación y opresión, al hombre que sintetiza toda la experiencia de lucha y el odio de los pueblos al opresor.

SU PENSAMIENTO: EL PENSAMIENTO MARXISTA ARGENTINO

El resultado de esa conjunción de experiencia internacional con la lucha de clases en nuestra Patria, del estudio en verdadera profundidad del marxismo, es el pensamiento de nuestro Comandante, magníficamente expresado en la línea de nuestro Partido, en la justeza de su contenido, comprobada en los resultados concretos; construcción en el seno del proletariado; formación de las unidades del ERP; desarrollo de la guerra rural como la única manera de posibilitar la construcción de grandes unidades; política de unidad con todos los revolucionarios; línea de masas y alianza con las clases interesadas en la revolución; política internacional prudente pero clara y con perspectivas estratégicas; todo teñido de un sello de clase de firmeza en los principios y de flexibilidad en la táctica: tal es el pensamiento de Mario Roberto Santucho.

LA MUERTE DE UN JEFE

La noticia de su muerte batiéndose hasta el último cartucho con los enemigos del pueblo, ha llenado de estupor, de dolor y de odio el corazón de millares de argentinos, hombres y mujeres de la clase obrera y el pueblo a quienes el Comandante había sabido llegarles hasta el fondo de su alma. Nada puede consolar el dolor que sentimos por su desaparición, vemos rostros del pueblo transfigurados por la terrible noticia, corazones acongojados y proletarios puños crispados de odio. Son los millones de hombres y mujeres que ayer lloraron al Che y hoy lloran a nuestro Comandante se alinean de esta margen del río de sangre que divide las clases en Argentina, preparándose para el combate, acumulando experiencias, tensando las fuerzas para lanzarlas contra el opresor.

HACER REALIDAD SUS IDEAS: RECOGER SU FUSIL

En el número anterior de El Combatiente editorializa “Persistir y Vencer”. “La locura asesina del enemigo causa profundas heridas en nuestras filas, caen compañeros muy valiosos, caen familiares que nada tienen que ver, caen activistas o simples sospechosos. Ante ello, alguno que otro compañero vacila y teme. Pero la absoluta mayoría unida como un solo hombre, se yergue decidida a persistir y vencer cualquiera sean los obstáculos y sufrimientos. Esa elevada moral es nuestra principal arma, ella conmueve y moverá millones de argentinos por el camino de la guerra revolucionaria”.
Hoy, esa locura asesina nos ha infligido la más profunda que haya soportado nuestra revolución la muerte de nuestro jefe y los compañeros del Buró Político Domingo Mena y el Capitán Benito Urteaga. El Combatiente anterior no estaba aún distribuido cuando ocurrió la desgracia, no se conocía aún la frase que citamos; sin embargo, el Partido como si hubiese escuchado esas palabras, estrechó filas, seca sus lágrimas y se yergue decidido a persistir y vencer. De todos los rincones, de todas las actividades, especialmente desde los frentes de masas nos llegan los mensajes de los compañeros, y todos en medio del dolor, se cuadran ante los compañeros caídos y se presentan “A la orden camarada Comandante, Venceremos”.
Esta formidable y emocionante actitud del conjunto del Partido, es el resultado de su obra y es la obra que debemos continuar con tenacidad, con trabajo, con disciplina, con espíritu revolucionario, manteniendo centrado el eje de construcción del Partido en el proletariado fabril, con una correcta política de formación de cuadros, en un eficiente funcionamiento de los organismos partidarios a fin de obtener los máximos resultados del intelectual colectivo.
Si grande es la pérdida, también grande es la herencia, rica su producción escrita, clara su escuela, simple y eficiente su estilo de trabajo. Fuerte como nunca el Partido, decidido a “luchar, fracasar, volver a luchar”, y así en línea ascendente hasta el triunfo de la revolución. Muy grande es nuestra seguridad de que sabremos ser merecedores de la confianza que nos dejó el Comandante porque tendremos dos columnas en donde apoyar este edificio: el cúmulo de enseñanzas del jefe caído y las masas, estas formidables masas argentinas que llorando en silencio a su líder “tascando el freno” en las fábricas, preparan tenaz resistencia a la dictadura, acumulando experiencias para tensar al máximo las fuerzas en el próximo auge, seguras que tendrán a su frente un sólido Partido digno heredero de su Secretario General, Comandante Mario Roberto Santucho, capaz de conducirlas por el difícil pero seguro camino de la victoria.
La burguesía y el imperialismo, los militares asesinos, los odiados explotadores del pueblo festejan el duro golpe aventado a la guerrilla y lanzan campañas propagandísticas en el sentido de que muertos los jefes, se terminó la guerrilla, en un vano intento de desanimar nuestras filas, las filas del pueblo. Pero si duro fue el golpe y eufórico el festejo de su triunfo, por parte de los criminales contrarrevolucionarios, más amarga y aplastante será su derrota porque Mario Roberto Santucho, nuestro Comandante, nuestro compañero, no ha muerto, está presente en el corazón del pueblo, en sus escritos, en su escuela, en su ejemplo de voluntad revolucionaria, en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, que hoy más firme que nunca, de pie presenta armas:

COMPAÑERO COMANDANTE JEFE:
¡A LA ORDEN HASTA LA VICTORIA!

Luis Mattini

JUNTO A LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO CORDOBÉS

santucho y la COLa clase obrera y el pueblo cordobés no podrán olvidar jamás a quién compenetrado de los más puros sentimientos revolucionarios y convencido de la justa causa del proletariado, asimiló consecuentemente su ideología en la práctica concreta; en los duros momentos en que los trabajadores enfrentaban a la Dictadura Militar de Onganía, contando de esa forma en sus filas con un dirigente revolucionario de las cualidades de nuestro Secretario General y Comandante Jefe, Mario Roberto Santucho.
De hecho que esta actividad suya no es casual sino producto de su límpida trayectoria de un consecuente revolucionario; albergaba así en sus sentimientos e ideología el más profundo interés de clase en el marco del avance revolucionario de las masas y con profundo espíritu leninista de “Aprender de las masas para educar a las masas”.

SU PRÁCTICA CLASISTA EN LAS LUCHAS CORDOBESAS

Firme con su ideología proletaria y su pensamiento revolucionario, no dudó ni un segundo que esas luchas obreras y populares contra la Dictadura marcaban el rumbo victorioso de la revolución Socialista iniciado en el Cordobazo. Persuadido de esa situación bregó incansablemente por la aplicación práctica de las orientaciones de nuestro V Congreso en las formaciones de las unidades guerrilleras al calor de las luchas obreras y populares.
Él personalmente no sólo alentó sino que impulsó y participó activamente en la lucha contra el hambre, en esa circunstancia, llevando adelante la campaña militar de expropiaciones de víveres y su reparto en las barriadas pobres de la población, orientando a una justa y correcta distribución como base para la educación y propagandización de las ideas socialistas.
Jamás dejó de lado la propaganda revolucionaria viendo con intensidad su verdadera importancia; por ello es que la clase obrera y el pueblo cordobés, vieron por primera vez desplegar las banderas de su querido ERP en el marco de las movilizaciones.
Tomó en sus manos los aspectos organizativos de las mismas y educó al Partido en la importancia del mismo observando cada uno de los aspectos, el volante, la mariposa, los carteles, las pintadas, nuestras banderas, las efigies de los revolucionarios como el “Che”, Lenin, Mao, Ho, etc., y a corto plazo vimos como el Partido, con esa práctica concreta impulsada con fuerza y fe revolucionaria, era de más en más la esperanza de miles de obreros cordobeses.
Su interés, dedicación y estudio por la ciencia militar y proletaria, junto a su práctica del momento en recuperación del armamento y distribución de alimentos, lo llevó a preparar y ejecutar la acción de Yocsina recuperando para la justa causa del pueblo 121.000.000 de pesos; fue en esa oportunidad que vimos a nuestro Comandante como un Jefe Militar Revolucionario en toda su magnitud.

SU INTERÉS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

Las intensas movilizaciones de masas, y la participación en las mismas, no era motivo para que su preocupación no dejara de ser momento a momento la construcción del PRT al fragor de esas luchas, contando así a su más firme impulsor en esta tarea, ligarse a las masas, incorporar los mejores obreros al Partido era su obsesión, su meta, como única garantía de clase en el Partido Revolucionario, es por ello que con fuerza orientó el Partido hacia las principales concentraciones fabriles.
Y de ahí cuenta el Partido en sus filas con los mejores obreros de las fábricas cordobesas, como producto de esa persistente actitud clasista, controla, orienta, guía, no sólo en la teoría revolucionaria sino en la práctica concreta de las tareas revolucionarias en los frentes fabriles principales, así nace el primer boletín fabril de Córdoba para los obreros de Fíat Concord, un 17 de abril, como homenaje a los compañeros Polti, Lezcano y Taborda. Como producto de su empuje y preocupación personal, logramos introducir 1.100 boletines fabriles, organizados en una red de distribución compañero por compañero.
Comprendemos con verdadera alegría el carácter clasista y consecuente de sus orientaciones, de esa manera fuimos tomando conciencia del rol protagónico de los cuadros obreros en el seno de nuestro Partido, tal como lo planteara nuestro querido Secretario General, y es ahí donde surge un dirigente revolucionario de la calidad de nuestro Comandante Pedro1; esos logros prácticos significan para nuestra Regional un salto cualitativo que teñido de un estilo de trabajo orientado e impregnado por el Comandante Santucho, que no sólo supo guiarnos, sino que a su vez participó activamente para su aplicación, trabajando, conociendo nuestras fábricas, organizando charlas, conferencias con los obreros de fábrica, hablar y escuchar sus opiniones, era el motivo principal de su inquietud para un sano y correcto desarrollo clasista del Partido, centenares de miles de obreros vieron a este gigante de acero trabajar a su lado, preocupado, sereno y con un entusiasmo sin par, basado en su confianza de clase en el logro del objetivo socialista.
De ahí en más, no abandonó esa justa orientación fabril. El poder de la clase obrera y el pueblo se fragua desde la fábrica, que con una justa política hacia otros sectores sociales participarán en la Revolución Socialista, siempre nos sabía decir.
Esa experiencia fabril, que nuestro Comandante sintetiza del proletariado cordobés, supo transmitirla al conjunto del Partido y ese legado que nos deja, su ejemplo, y su calidad de revolucionario cabal nos dará más fuerzas aún para continuar la lucha y lograr por fin la anhelada felicidad colectiva en una Patria justa y socialista, como nuestro Comandante lo soñó.

COMANDANTE SANTUCHO
¡PRESENTE! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Mauro Gómez [Carlos Germán]

¡ADELANTE! BAJO LA GUÍA LUMINOSA DEL COMANDANTE SANTUCHO

santucho dibujo ECLos trabajadores y los pueblos progresistas de Argentina y América, nuestro Partido y todos los revolucionarios de Argentina y América están profundamente dolidos.
Los militares y los grandes empresarios, los monopolios y el imperialismo, los gobiernos títeres de América Latina y todas las bestias sanguinarias explotadoras están felices.
La tristeza de unos y la felicidad de otros se debe a la muerte heroica del continuador de San Martín y el Che. El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho tenía una personalidad fuerte, una sencillez y humildad incomparables, una inteligencia y valentía sin límites, un cariño por los trabajadores y su pueblo que llenaban toda su vida y un odio por los explotadores irreversible.
Desde muy joven en Tucumán, participó de las luchas de los obreros azucareros y trataba de encontrar la forma de ayudar a mejorar la situación de miseria en que vivía y vive gran parte de nuestro pueblo.
Tuvo oportunidad de viajar a Cuba, primer país socialista de América en 1961 y vio que no había niños descalzos y hambrientos, ni ancianos tirados en las calles; había un pueblo alegre donde el producto de su trabajo beneficiaba a todos y no a unos pocos; no había ricos ni pobres, nadie tenía lujos ni miseria; la producción se organizaba de acuerdo a la necesidad del bienestar general y no a los caprichos de enriquecerse de unos pocos. Los niños podían educarse, los enfermos podían curarse sin necesidad de ser ricos, la población en general, y especialmente los niños y ancianos contaban con buena alimentación que mejoraba día a día; el ejército y la policía no estaban para reprimir los reclamos populares sino para ayudar y defender la Patria de la agresión extranjera. Vio las consecuencias de un brutal atentado de la CIA yanqui que causó cientos de trabajadores cubanos muertos y presenció el discurso donde el Comandante Fidel Castro anunció al mundo que la Revolución Cubana era socialista.
Se dio cuenta que el hombre si no vive en un sistema donde tiene que perjudicar a otro para vivir él, si vive en otro sistema donde el esfuerzo de cada uno sirve para mejorar su propia situación y la de los demás se acostumbra a pensar menos en si mismo y más en los demás y entonces logra su verdadera felicidad en un mundo de paz y alegría y entonces se hizo socialista porque vio que era lo mejor para los trabajadores y el pueblo argentino.
Volvió a la Patria a estar junto a los obreros tucumanos, participó en sus luchas, se templó como revolucionario, estudió profundamente el marxismo-leninismo, organizó los primeros equipos del Partido, del que siempre decía que era revolucionario mientras su política estuviera al servicio y respondiera a las necesidades de las masas trabajadoras.
Los sentimientos, los pensamientos, la acción y las necesidades de los trabajadores se fueron fundiendo en su persona y su vida fue siempre para ellos. Siempre le gustaba estar donde la lucha de clases era más enérgica y aguda, siempre le gustaba escuchar a un obrero sobre los problemas de su fábrica y la manera de resolverlos, siempre decía que el Partido de la revolución se tiene que nutrir de los mejores obreros y que debía aprender de las masas trabajadoras.
Como estudiaba mucho y era muy inteligente y siempre combinaba la teoría con la práctica, sabía más que nosotros y nos enseñaba y aconsejaba al tiempo que iba organizando mejor el Partido para que pudiera servir mejor a la justa causa revolucionaria.
El sabía que la fortaleza del Partido dependía de la composición de clase y entonces permanentemente se preocupaba porque la orientación sea la de centrar los esfuerzos en el trabajo del Partido y el Ejército sobre los grandes centros fabriles.
El sabía que la guerra del pueblo era la única capaz de derrotar a un enemigo tan feroz y en todo momento se preocupaba por conocer y profundizar la teoría, la organización y la técnica militar para combatir más eficientemente al enemigo en este terreno.
El sabía que la unidad de los revolucionarios y el pueblo argentino era una necesidad que no podía dejarse de lado y combatió el sectarismo y la debilidad y estaba muy contento con la unidad lograda con los compañeros Montoneros y de Poder Obrero y con los avances que se van logrando en la unidad con otros sectores del campo popular.
Él sabía que era necesario y justo el apoyo de los países socialistas y de los pueblos trabajadores de otros países y bregaba por que comprendan la justicia de nuestra lucha y nos apoyen.
Él sabía que podía morir y por eso se preocupaba de que en ese caso quedara un Partido que siguiera adelante con las tareas que la revolución exige.
Hace pocos meses estando el Comandante en la Compañía de Monte y luego en Moreno nos asustamos mucho porque casi cae bajo las balas enemigas y él nos dijo que eso podía suceder; todos lo sabíamos pero nos asustaba la posibilidad. Hace unos días un compañero le dijo que mejor sería que estuviera fuera del país porque si lograban matarlo la revolución perdería mucho y se retrasaría; él le contestó que los vietnamitas perdieron 3 comandantes y la revolución igual triunfó y esto reflejaba su enorme confianza en el Partido y su pueblo.
El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho confiaba en su Partido y su pueblo enormemente y es el deber y la obligación de nuestro Partido continuar con la tarea de nuestro insigne Comandante, de reflexionar sobre sus enseñanzas, de tomar mayores responsabilidades y multiplicar nuestros esfuerzos y es el deber y la obligación de los trabajadores argentinos de engrosar las filas del PRT para hacer más corto y firme el camino hacia la victoria.

¡NADA SE CONSIGUE SIN SACRIFICIO!
¡EL PENSAMIENTO Y LA ACCIÓN DEL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO ILUMINA EL CAMINO HACIA LAVICTORIA!
¡VIVA EL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO, CONTINUADOR DEL GENERAL SAN MARTÍN Y EL COMANDANTE ERNESTO GUEVARA!

Enrique Gorriarán Merlo

El Combatiente 226 Santucho

Hermoso homenaje de Yapan Fileteado  para su serie “Hijos del Pueblo” que publica de manera bimestral en la  Revista Mascaró.

El Roby por Yapán.jpg

El lunes 2 de diciembre fue brutalmente asesinada por un comando de la siniestra triple A, una aguerrida y extraordinaria mujer tucumana, nuestra compañera Berta Molina de Montenegro. Solo a tres días de su fusilamiento, los diarios del día 6 publicaron el asesinato de uno de sus hijos, Luis Manuel. Semejante muestra de salvajismo del enemigo es la más clara expresión de la irracionalidad fascista y sanguinaria del gobierno peronista de Isabel y López Rega en su ofensiva represiva contra las fuerzas del pueblo.
La compañera Cuca era la esposa de un viejo militante de nuestro Partido, dirigente del gremio vitivinícola tucumano que se destacó después de su salida de la cárcel el 25 de mayo en las tareas de construcción y dirección del Frente Antiimperialista por el Socialismo. Su esposa se había transformado con el correr de los años en su compañera de lucha. Madre de cinco hijos varones había sabido combinar su educación con la creciente participación en las luchas populares del pueblo tucumano.
Cuando su compañero fue recluido en las prisiones de la Dictadura Militar en el tiempo del tucumanazo (1969), Cuca inició lo que durante años sería el eje principal de su militancia revolucionaria: la lucha por la libertad y la defensa incondicional de todos los presos políticos. La detención de uno de sus hijos, Oscar, en marzo de 1970 no hizo más que fortalecer su decisión inquebrantable de participar activamente en las luchas y movilizaciones del pueblo tucumano por la libertad de sus mejores hijos.
Su preocupación superó los límites de sus familiares directos y desde el día en que se fundó la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos, su energía y característica audacia se pusieron al servicio de las luchas del pueblo.
Todos los miércoles había reunión de la Comisión de Solidaridad, todos los miércoles Cuca era una de las primeras en llegar a las reuniones. No hubo acto, marcha callejera, movilización, conferencia de prensa en que no la viéramos allí, en primera fila, siempre a la cabeza librando la batalla contra el enemigo por el que tanto odio sentía. Portando cartelones, repartiendo volantes, hablando en los actos, explicando a todos el porqué estaban presos los guerrilleros. Cuca en la cárcel, Cuca en San José, Cuca en la puerta de los ingenios tucumanos y las fábricas. Cuca en el Come dor Universitario, Cuca en Gráficos, Cuca viendo a los abogados.
Muy pronto su rostro valiente de mujer obrera se ganó el cariño y el respeto de trabajadores y estudiantes que en cuanto la veían llegar la rodeaban para saludarla, expresarle su apoyo, charlar con ella, preguntarle por los presos.
Pero mientras el pueblo la quería, comenzó a ser profundamente odiada por la policía y todas las fuerzas represivas que se indignaban y contenían su rabia cuando se les presentaba en las comisarías o en el departamento de policía exigiendo el respeto a los compañeros detenidos, llevándoles víveres, cigarrillos, frazadas, denunciando las torturas y los atropellos. Su casa, albergue de revolucionarios a cualquier hora y en cualquier momento, fue sucesivamente allanada y Cuca y sus hijos detenidos en diversas oportunidades.
Después del Combate de Villa Urquiza los compañeros que no pudieron fugar fueron trasladados a lejanas y oscuras cárceles, Resistencia, Devoto, Rawson.
Y a esos lugares marchó la valerosa Cuca, su hijo en el sur, su compañero en Chaco o Devoto, recorrió al país de una punta a la otra para poder verlos aunque solo fuera por unas horas.
Pero su lucha nunca fue solo la lucha por la libertad de su marido y su hijo, era la lucha por la libertad de todos, la lucha contra el régimen de explotación de su clase. Paralelamente a su actividad en la Comisión de Solidaridad se interesaba por estudiar y conocer a fondo la línea de nuestro Partido, iniciarse en el conocimiento del marxismo-leninismo consciente que eso le proporcionaría las herramientas para desplegar con más firmeza sus energías revolucionarias.
Siempre presta a colaborar en lo que se le pidiera, llegar a su casa y decirle: “Cuca tenemos que ir a tal lugar”- y ya estaba saliendo. Cuantas banderas de nuestro ERP surgidas de sus manos hábiles y sufridas envolvieron los cuerpos de los compañeros caídos.
El 25 de mayo fue para Cuca el día más feliz de su vida. Su incontenible alegría estuvo en cada marcha o acto del pueblo tucumano celebrando el regreso de los combatientes de la libertad. Cuan feliz se la veía, albergando a todos en su casa.
Después de la liberación de los presos, la libertad de su compañero y su hijo no impidió que siempre se la viera, firme en pie de lucha, en cada Congreso del FAS, en cada movilización del pueblo tucumano, en el entierro de los compañeros fusilados en Catamarca.
Tal vez por su exagerada audacia, por su absoluto desprecio por el enemigo, por su decisión de enfrentarlo una y mil veces fue que continuó viviendo en su querida casa de Uruguay al 1500 a pesar que todos le aconsejaban que la dejara. Finalmente se había decidido, estaba a punto de partir de su querido Tucumán para pasar a la vida clandestina.
Hoy la sonrisa ancha de esta formidable compañera tucumana ha sido truncada por las balas enemigas. El pueblo tucumano llora la pérdida de la querida Cuca, pero su ejemplo se ha hecho carne en cada rancho, en cada ingenio, en cada surco. De Tucumán a Concepción, el nombre de Cuca Montenegro es bandera de lucha y estará inscripto en la imborrable memoria de las masas tucumanas.

El Combatiente Nº 147, 11 de diciembre de 1974. p. 8.

Cuca Montenegro

Luego del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, con Fidel Castro y Ernesto Che Guevara a la cabeza, se abrió una esperanza para los pueblos de América Latina. El Che fue uno de sus pilares. Su ejemplo recorrió América Latina como un rayo de insubordinación ante las dictaduras que asolaban a los pueblos y les dio valor para emprender la lucha, y recorrer sus propios senderos hacia la emancipación. Movilizó a miles y miles de argentinos y argentinas, que de la nada construyeron sus organizaciones revolucionarias. De entre ellas emergió con fuerza el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), dirigido por Mario Roberto Santucho, que supo leer su tiempo, encabezar las luchas contra las dictaduras militares y la explotación capitalista, fundar y dirigir al Ejército Revolucionario del Pueblo. Alcanzando gran desarrollo entre los trabajadores rurales, los pobres del noroeste y, progresivamente, entre los trabajadores de los grandes centros industriales del país, y entre los estudiantes y las barriadas populares. No se prestó a las maniobras de Perón, que trabajó para dividir a los revolucionarios, y fue el Partido que logró poner contra las cuerdas a la gran burguesía. La dictadura de Videla lo consideró su principal enemigo, por eso destinó sus mayores y principales fuerzas para combatirlo.

Hoy, 25 de mayo, se cumplen ya 52 años de la fundación del PRT, concretada en 1965. El PRT proviene del proceso de unificación del Frente Revolucionario Indoamericanista Popular (FRIP) y Palabra Obrera. Su primer Congreso se formaliza el 25 de Mayo, fecha relacionada con su intención de recuperar la historia de resistencias nacionales, estableciendo una diferencia clara con la “izquierda tradicional” de Argentina.

Esta nueva organización buscaba superar los límites de la izquierda tradicional, su pacifismo, el stalinismo que planteaba alianzas con la burguesía “nacional” y los sectores minoritarios que no tenían relación con el movimiento de masas. En este sentido lo clave fue poner como objetivo central el tema del poder, de cómo luchar por el poder y cómo construir un poder alternativo al de la burguesía. Para esto era necesario poner el eje fundamental del desarrollo en buscar una más amplia influencia en las masas y especialmente en la clase obrera. La realidad era que hasta ese momento nada estuvo más alejado de las preocupaciones de la izquierda argentina que el problema del poder: este es el punto fundamental que va a diferenciar desde su nacimiento al PRT.

En el documento “Poder burgués, poder revolucionario”, Mario Roberto Santucho, máximo dirigente del PRT, recorre la historia del movimiento obrero argentino y sostiene cuáles son los dos enemigos ideológicos del movimiento popular a los cuales este debe vencer para constituirse en revolucionario y luchar por el poder real: por un lado, el populismo (Santucho también lo denomina “nacionalismo burgués”, que consiste meter a la supuesta burguesía nacional como parte del pueblo, y pensar que el enemigo está solo fuera del país); por otro lado, el reformismo (lo identifica en el Partido Comunista, así como el exponente del populismo dentro del campo popular era, en aquel momento, Montoneros).

Remarquemos que dice enemigos “ideológicos” y no políticos. La diferencia es clave y es lo que mucha de la izquierda actual no entiende: la diferencia entre ideología y política. La ideología es la base teórica de nuestro accionar; la política es cómo intentamos llevar adelante esa teoría en base a la relación de fuerzas real existente en donde militamos, a la historia del lugar, a las experiencias de los compañeros junto a los cuales luchamos. Lo que aquí proponía Santucho era la más amplia unidad de acción contra los enemigos políticos, contra la derecha reaccionaria, y la más firme discusión política acerca de que la confianza en las direcciones burguesas y la no defensa de la independencia política de la clase trabajadora llevaba a la derrota. Se retomaban así las enseñanzas de Lenin ante el golpe de Kornilov.

Recuperar esa historia y esa forma de práctica política, de militancia, nos parece fundamental en el intento de poner en pie un partido revolucionario que sea consecuente con sus posiciones políticas, sin que ello implique contentarse con ser expresiones marginales. Un partido que no se dedique a opinar y criticar desde la platea del teatro o el costado del camino, sino que se construya en la perspectiva de incidir en el proceso, como parte de la clase obrera y el pueblo.

Para poder provocar esa disputa concreta por el poder, el PRT, retomando la tradición vietnamita (En ese momento una de las experiencias más importantes en cuanto luchaba directa y abiertamente contra las fuerzas imperialistas), sostiene la necesidad de construir cuatro herramientas estratégicas.

1) Un partido revolucionario, construido en la clase obrera y el pueblo. Los sectores pequeños, y aún medianos, de la burguesía pueden llegar a ser acaudillados por la clase obrera y otros sectores populares en el desarrollo de la lucha revolucionaria. Pero no existe una burguesía nacional antiimperialista: ella es aliada del imperialismo. Se apunta a la construcción de una propuesta de Hegemonía Obrera, donde la clase acaudille un Frente que conquiste las tareas de liberación social y nacional. Una propuesta claramente contrapuesta a la concepción stalinista de Frente Popular, que incluye a la burguesía supuestamente “nacional”.

2) El otro elemento estratégico es la construcción de un ejército del pueblo, con un carácter más amplio, para incorporar a todos los compañeros y compañeras dispuestos a la lucha contra el imperialismo, contra la explotación, independientemente de su filiación política más restringida.

3) El tercer instrumento era la construcción de un frente de liberación nacional y social, que tenía como base a los aliados estratégicos de la clase obrera hacia la revolución.

4) La cuarta herramienta estratégica era el internacionalismo proletario. Desde 1969 miembros de la dirección del PRT se reunieron con los compañeros del MIR chileno, los Tupamaros de Uruguay y con los del ELN de Bolivia. Estas cuatro organizaciones dieron nacimiento a mediados de 1974 a la Junta de Coordinación Revolucionaria. Comprendiendo que el sistema capitalista es un sistema mundial por tanto la organización revolucionaria debe trascender fronteras nacionales.

El desarrollo de la lucha obrera y popular, y las tareas que ésta plantea, exige forjar una alternativa revolucionaria superadora. Si hoy recuperamos la experiencia y la entrega de los militantes y organizaciones revolucionarias de los ´70 no es por motivaciones nostálgicas. Abrevamos en la experiencia pasada porque la consideramos cargada de futuro.

Hoy asistimos a una nueva crisis del sistema capitalista a escala planetaria. Ante este escenario nos afirmamos en la convicción de que el socialismo es un proyecto deseable y posible, y que constituye la única alternativa de superación frente a este sistema de muerte. Por eso nuestra tarea será la de construir las condiciones para que ese horizonte pueda ser visualizado como una opción real, por millones de trabajadores y trabajadoras en nuestro país y continente.

Como el Robi Santucho, como Miguel Enríquez, como el Che, como los miles de compañeras y compañeros revolucionarias y revolucionarios que compartieron su camino, debemos tomar las banderas que otros levantaron y sentirnos orgullosos de ser parte de la larga lucha de nuestro heroico pueblo latinoamericano.

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Después de dos años de intenso debate y acciones políticas conjuntas con la Mesa de Unidad MIR-Patagonia, CPS 29 de Mayo y Juventud Guevarista, hemos realizado este 1° de mayo el Congreso “Trabajadoras y trabajadores del mundo unidos” hito fundacional de la ORG bajo la presidencia honoraria del Comandante Mario Roberto Santucho. Asumimos el Guevarismo como máxima expresión del marxismo leninismo en Nuestra América, así como en nuestra patria tomamos el ejemplo de esa generación revolucionaria encabezada por San Martín que luchó por nuestra primera independencia. De la misma manera nos sentimos parte de la senda trazada por aquellas mujeres y hombres que en los 70 en las filas del PRT-ERP tuvieron la audacia y la convicción de poner en el centro de la lucha política una opción revolucionaria de poder. Somos una organización política anticapitalista, antiimperialista, antipatriarcal y socialista, que tiene como horizonte la perspectiva de aportar a la construcción de un partido revolucionario del pueblo trabajador y de las herramientas necesarias para la transformación radical de la estructura socio-económica de nuestro país. Como expresión de la nueva etapa que se inicia el Congreso aprobó editar una nueva publicación orgánica cuyo nombre es “Senda Guevarista” y estará disponible en formato digital. Hemos dado un salto político, ideológico y organizativo fundamental para llevar adelante nuestras tareas militantes en esta etapa de resistencia y acumulación de fuerzas. Apostamos a que la acción política de masas y el debate fraterno nos permita avanzar en la coordinación y unidad con organizaciones hermanas.
EN EL CAMINO DE SANTUCHO y GUEVARA
Por la patria liberada, luchamos para vencer.
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LECCIONES DE BATALLA

Las ideas de Santucho se abren paso en la militancia revolucionaria

 Por Luis Brunetto

Año tras año, el día en que la burguesía argentina celebra la eliminación de Mario Roberto Santucho, los herederos del reformismo morenista repiten los mismos cliches y las mismas mentiras sobre el líder revolucionario y su corriente. Y, año tras año, los que reivindicamos la continuidad de la tradición política del glorioso PRT- ERP, nos vemos obligados a responder al catálogo anual de anatemas cuyo contenido, por otra parte, nunca cambia. Por supuesto que el camino de la verdad se va desbrozando, y cada vez menos gente cree que Santucho era un extraterrestre que sacaba obreros de las fábricas para mandarlos a la guerrilla rural. Argumento falaz porque, al ser las fábricas el lugar fundamental de trabajo del PRT allí tenía su mayor desarrollo y era la cantera de militantes para muchas tareas que no se limitaban la lucha sindical. El caso emblemático es el de Juan Eliseo Ledesma, obrero de Fiat, que no fue delegado pero llegó a ser el Jefe del Estado Mayor de ERP.

Año tras año se hace más difícil, para los falsificadores, insistir con su versión tergiversada de la historia de los ´70. No por ello, sin embargo, dejan de insistir. Es que se trata de una tarea políticamente imprescindible para los que sólo participaron marginalmente del mayor auge revolucionario de nuestra historia: los herederos políticos de las corrientes que en aquellos años, ante el panorama imponente de las masas movilizadas en junio y julio del ´75, reclamaban la formación de un gobierno encabezado por un senador de “extracción sindical” lo cual, de no mediar la caída del Gobierno, significaba de la burocracia sindical, no pueden hoy más que inventar un pasado inexistente, que oculte su verdadera trayectoria, completamente desligada del proceso revolucionario real.

En esta oportunidad le ha tocado a Facundo Aguirre desde La izquierda diario lanzar el acostumbrado ataque contra la verdad histórica. Párrafo a párrafo, desordenadamente, y sin ningún hilo conductor, el sociólogo del PTS, hilvana la conocida lista de supuestos  errores políticos  cometidos por Santucho y su banda de locos. Por supuesto que la carencia de lógica del artículo no es un producto de la falta de talento del amigo Aguirre, sino de la tarea misma: como en aquella foto trucada por Stalin en que asoman los zapatos de Trotsky al lado de Lenin, la mentira tiene patas cortas… De todos modos trataremos de dar una respuesta ordenada, que de paso servirá para entender que cosa se está discutiendo.

Veamos: “El PRT-ERP rechazaba la autoorganización de las masas y la creación de organizaciones de combate surgidas de la lucha de clases para reemplazarlas por el ideal de una zona liberada que Santucho copiaba del general vietnamita Vo Nguyen Giap, líder de la lucha militar contra la ocupación francesa y norteamericana”. Acá se mezclan muchas cosas en una ensalada difícil de digerir. Primero, no se entiende como podría establecerse una zona liberada no surgida de la lucha de clases, o vaya a saber que entiende el PTS por lucha de clases. Segundo: es una afirmación que corre por exclusiva cuenta de Aguirre, y de la que no ofrece prueba alguna, que el establecimiento de una zona liberada implicara un rechazo por parte del PRT a “…la autoorganización de las masas y la creación de organizaciones de combate surgidas de la lucha de clases”.

Pero la mentira que subyace oculta en este párrafo es la de que “Santucho copiaba del general vietnamita Vo Nguyen Giap” la idea de una zona liberada. El sentido de esta falsedad es el de ocultar que el PRT histórico, antes de su división, era el autor de la idea de la combinación de la insurrección obrera y popular en las grandes ciudades con la conformación de una zona liberada en el norte obrero y campesino: esa era la estrategia de poder del PRT desde su fundación en 1965. Fue el abandono por parte de Nahuel Moreno de esta idea fundacional del PRT la que abrió la crisis que llevaría a la división. La corriente liderada por Santucho no hizo más que promover la puesta en práctica de tal estrategia, expresada en la construcción del Ejército Revolucionario del Pueblo, y eso determinó la ruptura de Moreno.

Ahora bien, a finales de los ´60: ¿la puesta en práctica de esta estrategia era prematura, las masas no la comprendían, se trataba de un capricho de Santucho y su banda de locos? En parte, el propio Aguirre ofrece la respuesta: para Santucho, según él, “el Cordobazo había encendido la mecha de la guerra revolucionaria”. En realidad, el planteo de Santucho se desarrolla  en el contexto de la insurrección de las masas contra el onganiato, de la cuál el Cordobazo del ´69 marca el pico más elevado. Pero, en concreto, su planteo era la expresión política de la presión sobre el Partido de la clase obrera azucarera  tucumana. Los obreros tucumanos habían atravesado la experiencia peronista con un sentido clasista muy marcado desde los inicios del propio peronismo, y la habían llevado hasta el límite. De la experiencia del Bloque de diputados obreros de Acción Provinciana, cuyas leyes de control obrero en la industria azucarera fueron anuladas por el onganiato, y de la derrota de las grandes huelgas con las que lo enfrentaron, habían sacado la conclusión de la necesidad de desarrollar la lucha armada. ¿Cómo se explica sino que el principal exponente de esa experiencia, el diputado obrero Leandro Fote, haya acompañado a la tendencia de Santucho, al igual que Antonio “el negrito” Fernández y la casi totalidad de los dirigentes de la FOTIA que eran miembros del PRT, y no al PRT- La Verdad de Moreno?

Sigamos: “era necesario construir un ejército guerrillero para enfrentar a las Fuerzas Armadas y el imperialismo y constituir un Frente de Liberación Nacional”. Pero la verdad es que el PRT planteaba un Frente de Liberación Nacional… ¡y Social! ¿Es casual esta omisión de Aguirre? ¡No! ¡Es clave sacar la palabrita para hacer encajar al PRT- ERP en el formato de fuerza antiimperialista, no socialista, etapista, alejada de las masas obreras, reformista, etc., etc.! En todo el artículo aparece repetidas veces mencionado el Frente de Liberación Nacional, pero nunca Social…

Y esta amputación no casual del carácter del Frente promovido por el PRT, permite al autor jugar con los hechos, las fechas y los contextos. Así, señala que “el PRT-ERP creyó que las huelgas de junio y julio de 1975, cuando la clase obrera enfrentaba a un gobierno peronista y disputaba el poder de la fábrica al patrón, que había que hacer un frente de conciliación de clases alrededor del Partido Comunista (que planteaba gabinete cívico-militar para sostener a Isabel Perón) y Montoneros (que planteaba la reconstrucción del programa nacionalista burgués del FreJuLi)”. Erróneo y falso: Erróneo, porque la clase obrera no le disputaba el poder al patrón, sino que ya había superado la etapa meramente economicista y le disputaba el poder a la clase capitalista. Falso, porque el PRT planteó el llamado a Asamblea Constituyente Libre y Soberana como salida política a las jornadas de junio y julio, posición evidentemente a la izquierda de las mencionadas por Aguirre, pero también a la izquierda del morenismo (formación de un gobierno encabezado por un senador de “extracción sindical”). En cuanto al frente con el PC y Montoneros, la línea de Santucho responde a una política que choca frontalmente con la concepción sectaria y aislacionista del PTS. El PRT no proponía marchar detrás de Montoneros y el PC hacia la política del frente con la burguesía sino que, por su fuerza militante y arraigo en la masa, se sentía fuerte como para atraer a esas fuerzas hacia el Frente de Liberación Nacional y Social –de allí la omisión intencionada de Aguirre[1]-. Aquí se encuentra el eje de dos políticas y dos balances opuestos sobre aquella situación revolucionaria. El PRT había logrado encabezar a los sectores más dinámicos de la clase obrera industrial, sus militantes fabriles estuvieron al frente de todas las columnas obreras del Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario. Logrado ese éxito, que incluyó la derrota del Gobierno del peronismo burgués y burocrático, intentaba ampliar esa movilización e influencia hacia el conjunto de la clase obrera y de los sectores intermedios de la sociedad, uniendo la lucha reivindicativa con la lucha democrática. Para ello se proponía una amplia política de alianzas para que el proletariado revolucionario no marchara sólo al enfrentamiento con la clase capitalista. El PRT y el conjunto del movimiento revolucionario no lograron esta necesaria amplia alianza, debido a la cuña metida entre la vanguardia obrera y el conjunto de las masas, por la política del acuerdo Perón-Lanusse. En esto último hay que profundizar para encontrar respuestas a la posterior derrota revolucionaria y no en la política hacia la vanguardia que, como vimos, fue completamente exitosa. En la actualidad, la propuesta del PTS, de ser exitosa, tendría el mismo efecto que aquella maniobra burguesa, de Perón y Lanusse, asegurando de antemano el aislamiento y la derrota de la clase obrera y del pueblo.

Pero las palmas en este campeonato de la tergiversación se las lleva la frase siguiente: “La concepción teórico-política del PRT-ERP planteaba (…) la emergencia de un gobierno de frente popular, de conciliación de clases, que representara la unidad antiimperialista restaurando en el terreno de una izquierda que se reclama heredera del pensamiento y la acción de Ernesto “Che” Guevara, la revolución por etapas y la conciliación con fracciones de la burguesía que el revolucionario argentino-cubano condenaba violentamente”. Es cierto que el texto es un poco indescifrable pero hagamos el esfuerzo de recordar que no es falta de talento, sino la necesidad de tergiversar la que lleva a formular esta adivinanza. Veamos: el PRT planteaba la revolución antiimperialista y socialista latinoamericana, sostenía el carácter permanente y no etapista del proceso revolucionario y la idea de la necesidad de la dirección de la clase obrera industrial. La falsedad del argumento de Aguirre es evidente: el PRT- ERP criticó desde el principio, y en forma más clara y contundente que cualquier otra agrupación de la izquierda del momento, las ilusiones en el gobierno del FREJULI, y planteó ya desde el gobierno de Cámpora el carácter utópico de los proyectos seguidistas del peronismo. En las editoriales de Santucho en la prensa partidaria y en la línea política del Partido en general, esta cuestión era fundamental.

La mención al Che merece un párrafo aparte. El PTS no es guevarista, pero sí es oportunista. Sabe del prestigio del Che ante las masas y no se atreve a polemizar abiertamente con sus ideas y su acción. El PTS piensa del Che exactamente lo mismo que piensa de Santucho, sólo que es más conveniente invocar al más grande revolucionario de la segunda mitad del Siglo XX que criticarlo. ¿Qué opina el PTS de la campaña boliviana del Che? ¿O no piensan que el Che se equivocó al esperar el apoyo del PC, sometiéndose al planteo etapista de Monge y compañía? ¿O qué estaba aislado de la clase obrera y toda la serie de argumentos ad hoc? ¿Y que diferencia hay entre estos argumentos y los que se usan contra Santucho y el PRT? Ninguna…

A estos planteos más o menos conceptuales se suman afirmaciones puramente subjetivas. Algunas son completamente contradictorias: “El PRT-ERP logró gran inserción en fábricas, barrios y universidades, pero su eje no va a ser la organización obrera independiente sino la construcción del ejército guerrillero y la lucha militar contra las FF.AA”. El PRT logró gran inserción en las fábricas, pero ese no era el eje de su actividad. La inserción cayó del cielo, etc., etc. Y así…

Esos planteos reduccionistas se deben a la pobreza conceptual del PTS. Para sus dirigentes es incomprensible que para el PRT “su eje” tuviera más de una arista. Para el PRT la tarea principal era la construcción del partido marxista-leninista, el lugar fundamental de esa construcción se hacía en la clase obrera industrial de las grandes fábricas, y la forma fundamental de lucha, en esa etapa, era la militar con carácter ofensivo, en la que combinaba las insurrecciones parciales, la insurrección general de todo el pueblo, con la formación de un ejército regular de base guerrillera comenzando por la lucha irregular en la ciudades y en las zonas rurales.

¿Habrá que esperar al año que viene para ver si los amigos del PTS encuentran algún argumento nuevo en el reservorio de falsificaciones al que nos tienen acostumbrados? O si, por fin, se rinden ante los hechos y ajustan definitivamente las cuentas con su pasado morenista, en lugar de andar buscando la paja en el ojo ajeno.

[1] El PTS necesita hacer esa omisión porque concibe como políticas de alianzas de la clase obrera a el frente popular y el frente de izquierda, y en esa dualidad no cabe otra concepción que está por fuera y es diversa como es la propuesta del frente de liberación nacional y social, como corresponde a un país de capitalismo de desarrollo desigual, deformado y dependiente del imperialismo.

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