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TRELEW- 46 AÑOS

A 46 años de la masacre de Trelew.
La memoria se construye luchando en el presente.
Con su bandera hasta la victoria
Ni olvido, ni perdón!
La Sangre derramada, Jamás será negociada!
Gloria a los heroes y heroinas de Trelew!

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Con varias pintadas en la ciudad de Rosario se sigue recordando a nuestros/as compañeros/s

TRELEW 46-TRELEW 46

En Trelew se realizó la histórica marcha al aeropuerto.

Captura

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Por Organización Revolucionaria Guevaristas-ORG

La última dictadura no cometió “errores” ni “excesos” como muchas veces difunden, para confundir, los milicos y los intelectuales de la clase capitalista. El terrorismo tenía objetivos bien claros: derrotar a sangre y fuego el auge de masas que protagonizaba nuestro pueblo desde 1969 y exterminar (literalmente) las organizaciones revolucionarias surgidas de su seno.

Por eso, el 19 de julio de 1976, cuando la dictadura genocida logró dar con el paradero de Mario Roberto Santucho (Roby) y toda la dirección del PRT-ERP, cumplió uno de sus más preciados objetivos políticos y militares. Ese día, una patrulla del ejército genocida irrumpió en un departamento de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde estaban Santucho, Secretario General del PRT y Comandante del ERP, Liliana Delfino destacada militante y compañera del Roby, Benito Urteaga, miembro del Comité Ejecutivo (CE) del Partido y la militante Ana Lanzillotto. Ese mismo día cayeron Fernando Gértel y el “Gringo” Menna, compañero de Lanzillotto, también miembro del CE, quien fue brutalmente torturado durante días.

Benito Urteaga murió en el enfrentamiento con los milicos, mientras que Santucho quedó gravemente herido y fue conducido vivo a Campo de Mayo. Liliana Delfino y Ana Lanzillotto fueron llevadas al mismo centro clandestino de detención. Estaban embarazadas. Todas y todos continúan desaparecidas/os. El hijo de “Ani” y el “Gringo”, Maximiliano Menna Lanzillotto, logró recuperar su identidad en 2016, gracias al enorme laburo de “Abuelas”.

El PRT-ERP era calificado en el “Plan del Ejército” como “Oponente Activo de prioridad 1”. La militancia perretista era tachada de “irrecuperable” y Santucho considerado como enemigo Nº 1.

La burguesía argentina tenía bien claro que la clase trabajadora y el pueblo iban a resistir la dictadura, como ya habían hecho durante los golpes anteriores. Y también que la presencia de las organizaciones revolucionarias le podía dar otro sentido a la lucha y a la resistencia. Por eso, ya desde 1975 las Fuerzas Armadas apelaron a la tortura, el secuestro y la desaparición forzada para “aniquilar” -en todo el sentido de la palabra- a las fuerzas de la Revolución.

Todos los diarios de Argentina comunicaron eufóricos el asesinato del Roby y el secuestro de la dirección del PRT. “Aniquilaron la cúpula extremista”, rezaba en grandes letras de molde la tapa de Clarín del 21 de julio.  “El Ejército obtuvo una de sus más fulminantes victorias”, sostenía la agencia oficial Telam.

Sin dirección revolucionaria no hay revolución. Puede haber resistencia, rebeliones populares, huelgas, manifestaciones, pero si no existe una organización revolucionaria que aspire a la toma del poder no hay posibilidad de derrotar a las fuerzas de la burguesía. Eso lo entendieron bien los milicos y lo sabían las compañeras y compañeros del PRT-ERP. Esa es una de las razones por las cuales, desde mediados de 1975, en vistas a la escalada de violencia del Estado y la posibilidad cierta del golpe, habían comenzado las tratativas para unificar a las principales organizaciones guerrilleras -Montoneros, OCPO (Organización Comunista Poder Obrero) y el PRT-ERP- en la Organización para la Liberación de Argentina (OLA).

Ese 19 de julio la burguesía asestó un durísimo golpe a las fuerzas revolucionarias y populares. Desde aquellos días no ha surgido aún una fuerza política que alcance el desarrollo que tuviera el PRT. Y no nos referimos al asunto de la lucha armada, sino a  la cuestión que desde entonces no ha habido una organización que se plantee seriamente la problemática del Poder. Incluso en los ‘90 fueron hegemónicas una serie de teorías que sostenían que era posible “cambiar el mundo sin tomar el poder”. Desde aquella época y aún hoy, buena parte de las organizaciones populares “descubrieron” que la única forma “realista” de dar la pelea es en el interior de los partidos de la burguesía (fundamentalmente el PJ). Mientras que otros se han conformado históricamente con saber que están a la izquierda del resto. Todos, en general, sin vocación por construir la fuerza social que pueda colocar a la clase obrera y al pueblo en el poder. El golpe del 19 de julio todavía nos duele. El vacío que dejó la caída de la dirección del PRT sigue vacante.

Por eso, como parte de una corriente que nos sentimos herederas y herederos de la generación de los ’70 y en particular de la mayor experiencia del guevarismo en Argentina (el PRT-ERP), entendemos que es vital recuperar nuestra historia, y comprender el significado de determinados procesos. Para nosotras y nosotros la dictadura tuvo un carácter contrarrevolucionario. El asesinato, la persecución y desaparición de miles y miles de compañeras y compañeros tuvo como objetivo perpetuar el sistema capitalista. Tuvo como objetivo destruir las organizaciones revolucionarias que había parido la lucha popular. Si partimos de esa idea quizá estaremos de acuerdo en la importancia de reflexionar alrededor del “golpe del 19 de julio”, en la necesidad de homenajear y recuperar el pensamiento y acción de aquellas compañeras y compañeros. Y en la importancia vital de construir, para nuestra época, la organización revolucionaria que pueda por fin garantizar la tarea que quedó pendiente desde aquel entonces: La Revolución en Argentina. Que logre sacarnos de la miseria, la dependencia y la injusticia cotidiana; irracionales en estas tierras pródigas y fértiles por su naturaleza y su pueblo.

Mario Roberto Santucho, Liliana Delfino, Domingo Menna, Ana María Lanzilloto,  Jorge Benito Urteaga, Fernando Gértel,

¡Hasta la Victoria Siempre!

¡AVOMPLA!

¡La sangre derramada, jamás será negociada!

 

19 de julio

 

 Y tu recuerdo, permanecido,
me está diciendo, me está diciendo,
que no hay olvido.

Breve es mi canto, que no te olvida,
piel y latido, piel y latido,
sombra encendida.

(“De no olvidar”- Alfredo Zitarrosa)

Con estas palabras, el gran cantautor  uruguayo Alfredo Zitarrosa sintetizaba el poder de la memoria, el peso que ejerce el pasado en el presente y cómo ambos tiempos se entrelazan de manera continua. El olvido pareciera no poder concretarse, porque hasta el propio cuerpo, se esmera en lograr que el recuerdo permanezca.

El mes de agosto en Trelew, por su carga política e histórica, nos marca con mayor fuerza el vínculo del pasado con nuestro presente. Y esto es así porque Agosto, desde hace cuarenta y cinco años nos obliga a no olvidar. En primer lugar a lo/as diecinueve compañero/as fusilados por la dictadura de Lanusse en la base aeronaval de Trelew, durante la madrugada del 22 de agosto de 1972. En segundo lugar, nos trae siempre a la memoria los motivos que llevaron a esto/as combatientes a tomar la decisión de enfrentar el poder represivo e incorporarse a distintas organizaciones armadas.

A partir de la segunda mitad de la década del sesenta y en el marco del desarrollo del terrorismo de estado, las dictaduras llevaron adelante acciones represivas para terminar con la disidencia política, social y cultural. Todos aquello/as que resistieron, fueron equiparados con la figura de delincuente, naciendo de esta manera el mediático (por esa época) termino de “subversivo”. Concepto que se aplicó a estudiantes, trabajadores y todo miembro de alguna organización política o social que se opusiera al régimen económico y social.

En la última década, muchos han sido los intentos por convencer a las nuevas generaciones, de que esto/as “jóvenes idealistas” lucharon solo por la libertad -en el sentido más vacío de la palabra- y por recuperar la democracia electoral en el país. Lo que busca esta perspectiva, es ocultar, borrar palabras como revolución o socialismo, justamente  palabras  que llenaron de sentido el accionar de miles de hombres y mujeres a lo largo y ancho del territorio, más allá de las diferencias o pertenencia a una u otra organización política.

Alguna vez el filósofo revolucionario Walter Benjamin, escribió sobre la idea de “redención de los vencidos”. En ella sintetizaba su pensamiento en relación a la fuerza que ejerce la historia de las generaciones precedentes, sobre las que les siguen. Hay voces del pasado que resuenan en el presente, vencidos que deben recordarse y principalmente luchas que deben ser continuadas. Solo así, las generaciones pasadas obtendrán la reparación de las injusticias que les toco vivir.

El 22 de agosto sintetiza esta continuidad entre pasado y presente, resume lo que queda por alcanzar, por destruir para luego construir. Nos grita de frente, que el proyecto político por el cual lo/as compañeros dieron sus vidas, tiene plena vigencia en un país como el nuestro, donde las desigualdades e injusticias sociales están a la orden del día.

Basta con pensar en los pibes muertos a manos de policías, las niñas y mujeres que “desaparecen” para convertirse en mercancía sexual; o la pobreza estructural que padecen enormes porciones de la población tanto en aéreas rurales como urbanas. Así, podríamos continuar enumerando razones que motivan a retomar las banderas de lo/as compañero/as combatientes.

El agosto que nos toca este año, es muy particular en relación a los anteriores. Por un lado estamos ante una avanzada represiva por parte del estado nacional teniendo por estos días a la provincia de Chubut en particular como principal escenario para ejecutar la violencia contra el pueblo. Es urgente realizar todo tipo de medidas lucha desde la más amplia unidad de las organizaciones populares, para exigir la aparición con vida de Santiago Maldonado, el cese de la represión al pueblo mapuche en lucha y la libertad de Facundo Jones Huala y de todos los presos políticos.

Por otro lado este agosto también está marcado por lo electoral. Las elecciones primarias (PASO) habrán dejado su impronta y toneladas de politiquería barata, como de promesas sin cumplir. Por nuestra parte, como expresión política del “guevarismo” buscamos constituirnos como alternativa electoral, popular y participativa, nos metemos cada vez más en el juego sucio de las elecciones, convocando con un mensaje limpio y comprometido a cambiar esta sociedad cada vez más corroída.

El contexto actual, impone como tarea dar pelea en todos los frentes posibles. En los sindicatos y centros de estudiantes para enfrentar medidas de ajuste, que patrones y políticos buscan hacer caer sobre las espaldas de los/as que menos tienen; en los barrios y en las calles. La construcción de herramientas electorales, que permitan presentar una opción que en verdad represente a lo/as de abajo, es un frente más con el cual se puede sumar en la construcción de organización popular, lejos esta de ser la única vía para cambiar el actual estado de las cosas.

Parafraseando una vez más a Zitarrosa, algún día “El sol del pueblo arderá…”. Con esta premisa hecha carne se nos fueron lo/as compañeros, con esta premisa regresan cada 22 de agosto.

En un nuevo aniversario del natalicio del Comandante Mario Roberto Santucho, la artista Villy  publica en su página facebook este hermoso homenaje que decidimos tomar prestado.

La imagen y el pensamiento del Roby y el PRT-ERP es cada día más difícil de esconder. Hay una juventud en Argentina que empieza a reencontrarse con los y las revolucionarias del 70.

AVOMPLA!

El Roby por Villy

El Combatiente N° 226. Miércoles 28 de julio de 1976.

COMANDANTE CARLOS ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El Combatiente 226 SantuchoUna noticia terrible, llenó de estupor primero, de dudas después y por último de inconsolable dolor el corazón de millares de hombres y mujeres de nuestra Patria; la desaparición física, muertos en desigual combate, de nuestro querido Comandante Mario Roberto Santucho junto a los compañeros del buró Político del PRT Domingo Menna y el Capitán Jorge Benito Urteaga.
Esta desgracia que enluta al pueblo argentino, tuvo lugar en momentos en que los compañeros se hallaban transitoriamente en un departamento de Villa Martelli, siendo sorprendidos por las fuerzas contrarrevolucionarias estableciéndose el desigual combate cuyo fin fue el asesinato de los tres camaradas al acabárseles las municiones.
Así un 19 de julio de 1976, nuestro Partido nuestro Ejército guerrillero, la clase obrera y el pueblo argentino, pierden al más grande dirigente que haya producido el proceso revolucionario en nuestra Patria. Un genial jefe del proletariado llamado ha ubicarse entre los grandes jefes de las revoluciones obreras triunfales.

CÓMO ERA NUESTRO COMANDANTE

Mario Roberto Santucho, Robi, como le decían cariñosamente los amigos, Comandante Carlos, su nombre de guerra, es hijo de la provincia de Santiago del Estero, iniciado en la vida política siendo estudiante en Tucumán, junto al vigoroso proletariado azucarero. Allí en ese magnífico yunque formado por el formidable impacto de la expresión de la lucha de clases se forja una voluntad de acero, una vocación revolucionaria, un espíritu proletario, una personalidad humilde y una determinación de vencer.
En una larga recorrida por los países de América, recibió el impacto de la realidad latinoamericana, de la brutal explotación del imperialismo, aprendió a amar a este pueblo y comprenderlo y comprendió en toda su magnitud las características comunes de la lucha en América, continental por su contenido y nacional por su forma. Como corolario conoció la Revolución Cubana y su maravillosa realidad y comprometió el resto de su vida a realizar una obra igual.
Pero lo determinante en su formación, como él mismo nos señalaba son las irreemplazables experiencias junto a las masas que dejan un indeleble sello de clase que no abandonará jamás y que se ponen en evidencia permanentemente al encarar los complejos problemas de la construcción del Partido, donde la óptica de clase era el punto de vista insoslayable de nuestro Comandante y su constante prédica en la formación de los cuadros.
Celoso del estudio de los clásicos del marxismo, con Lenin y los vietnamitas como cabeceras, atento a la opinión de las masas, aplicando la objetividad leninista, analizando en profundidad cada experiencia, yendo al fondo de los problemas, a sus raíces, profundizando el corazón de los hombres, centrando en el intelectual colectivo del Partido, con un estilo de trabajo proletario y una singular modestia, tal es la forma como llegó a formar el pensamiento revolucionario en nuestra Patria, expresado en la línea de nuestro Partido, ideología del proletariado que al ser tomada por las masas se transforma en poderosa fuerza material, principal arma en la guerra del pueblo.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

En la mente y el corazón del Comandante Carlos había un solo norte: la toma del poder para el pueblo, y comprendía en toda su profundidad que la herramienta principal es el Partido de la Clase obrera, dirección político-militar del Ejército del Pueblo. De allí que sus esfuerzos principales se centraban en esa tarea estratégica; cómo debía ser ese partido, cómo construirlo.
Así es que ya en el IV Congreso del PRT su papel es muy destacable en la formulación de la estrategia revolucionaria, pero sin duda es en el V Congreso cuando la agudeza de análisis de Mario Roberto Santucho se expresa en toda su magnitud y su papel se torna determinante en las discusiones precongreso con su profundo análisis del carácter de clase de la lucha interna en el Partido donde desnuda al mejor estilo leninista las lacras pequeño burguesas enquistadas en el Partido que se oponían a la guerra.
Con la justa convicción de que el eje de construcción del Partido pasa por el proletariado industrial y que todo otro eje conlleva inevitables desviaciones, dirige directamente la primera gran experiencia en el frente de Fíat en Córdoba en los meses siguientes al V Congreso. Y es de esa formidable dinámica del proletariado cordobés de donde extrae las mejores experiencias en los aspectos concretos de la construcción del Partido en las fábricas, las cuales llevadas a los Comités Centrales, analizadas en profundidad a la luz del marxismo, devienen en línea concreta de construcción.
Con la idea clara de que los problemas de organización del Partido, no son problemas administrativos, sino política de formación de cuadros, siempre escuchando al hombre de trabajo, al obrero, al campesino, al artesano, con su notable modestia, siempre desde el punto de vista de las masas, supo formarse como jefe de la Revolución y formar los cuadros del PRT como los compañeros Antonio Fernández, Domingo Menna, Comandantes Juan Eliseo Ledezma, Juan Manuel Carrizo, Capitán Benito Urteaga y todos los compañeros que han dado generosamente su sangre en pos de la felicidad del pueblo.

LA ORGANIZACIÓN DEL ERP

Es así como se llega a las condiciones adecuadas para llevar a la práctica uno de los lineamientos más claros del V Congreso. La organización de un Ejército revolucionario con unidades regulares capaz de enfrentar con éxito y quebrar la espina dorsal del ejército contrarrevolucionario. Se aboca a la gigantesca tarea de organizar ese ejército, tarea compleja y difícil teniendo en cuenta que se contaba con muy poca experiencia directa en tan grande empresa. Se da, entonces, al estudio concienzudo de las experiencia de nuestro Partido, desde el primer desarme, que tantas veces enseñó directamente a hacerlo, hasta las primeras acciones de toma de cuarteles.
Estudia profundamente las experiencias internacionales, la gloriosa gesta del Ejército Rojo, del Ejército Popular en China, de la heroica Revolución Cubana, todas las experiencias del proletariado internacional y en especial la insoslayable experiencia vietnamita.
Con todo ese material, desarrollado a conciencia, concibe la formación de las unidades regulares del ERP: la Escuadra, el Pelotón, la Compañía, el Batallón y ya está pensando en los futuros Regimientos.
Así también se presentan las condiciones de iniciar la apertura del primer frente rural en Tucumán. Allí está el Comandante, al frente de la Comandancia de la Compañía de Monte, llevando a la práctica una concepción de Guerra Popular tomada de la experiencia internacional, pero eficazmente adaptada a las condiciones nacionales. Y allí se pone a prueba, una vez más su característica sencillez y sobretodo su gran amor y respeto por el pueblo, permanentemente consultando al hombre del lugar, al hombre que sufre directamente la brutal explotación y opresión, al hombre que sintetiza toda la experiencia de lucha y el odio de los pueblos al opresor.

SU PENSAMIENTO: EL PENSAMIENTO MARXISTA ARGENTINO

El resultado de esa conjunción de experiencia internacional con la lucha de clases en nuestra Patria, del estudio en verdadera profundidad del marxismo, es el pensamiento de nuestro Comandante, magníficamente expresado en la línea de nuestro Partido, en la justeza de su contenido, comprobada en los resultados concretos; construcción en el seno del proletariado; formación de las unidades del ERP; desarrollo de la guerra rural como la única manera de posibilitar la construcción de grandes unidades; política de unidad con todos los revolucionarios; línea de masas y alianza con las clases interesadas en la revolución; política internacional prudente pero clara y con perspectivas estratégicas; todo teñido de un sello de clase de firmeza en los principios y de flexibilidad en la táctica: tal es el pensamiento de Mario Roberto Santucho.

LA MUERTE DE UN JEFE

La noticia de su muerte batiéndose hasta el último cartucho con los enemigos del pueblo, ha llenado de estupor, de dolor y de odio el corazón de millares de argentinos, hombres y mujeres de la clase obrera y el pueblo a quienes el Comandante había sabido llegarles hasta el fondo de su alma. Nada puede consolar el dolor que sentimos por su desaparición, vemos rostros del pueblo transfigurados por la terrible noticia, corazones acongojados y proletarios puños crispados de odio. Son los millones de hombres y mujeres que ayer lloraron al Che y hoy lloran a nuestro Comandante se alinean de esta margen del río de sangre que divide las clases en Argentina, preparándose para el combate, acumulando experiencias, tensando las fuerzas para lanzarlas contra el opresor.

HACER REALIDAD SUS IDEAS: RECOGER SU FUSIL

En el número anterior de El Combatiente editorializa “Persistir y Vencer”. “La locura asesina del enemigo causa profundas heridas en nuestras filas, caen compañeros muy valiosos, caen familiares que nada tienen que ver, caen activistas o simples sospechosos. Ante ello, alguno que otro compañero vacila y teme. Pero la absoluta mayoría unida como un solo hombre, se yergue decidida a persistir y vencer cualquiera sean los obstáculos y sufrimientos. Esa elevada moral es nuestra principal arma, ella conmueve y moverá millones de argentinos por el camino de la guerra revolucionaria”.
Hoy, esa locura asesina nos ha infligido la más profunda que haya soportado nuestra revolución la muerte de nuestro jefe y los compañeros del Buró Político Domingo Mena y el Capitán Benito Urteaga. El Combatiente anterior no estaba aún distribuido cuando ocurrió la desgracia, no se conocía aún la frase que citamos; sin embargo, el Partido como si hubiese escuchado esas palabras, estrechó filas, seca sus lágrimas y se yergue decidido a persistir y vencer. De todos los rincones, de todas las actividades, especialmente desde los frentes de masas nos llegan los mensajes de los compañeros, y todos en medio del dolor, se cuadran ante los compañeros caídos y se presentan “A la orden camarada Comandante, Venceremos”.
Esta formidable y emocionante actitud del conjunto del Partido, es el resultado de su obra y es la obra que debemos continuar con tenacidad, con trabajo, con disciplina, con espíritu revolucionario, manteniendo centrado el eje de construcción del Partido en el proletariado fabril, con una correcta política de formación de cuadros, en un eficiente funcionamiento de los organismos partidarios a fin de obtener los máximos resultados del intelectual colectivo.
Si grande es la pérdida, también grande es la herencia, rica su producción escrita, clara su escuela, simple y eficiente su estilo de trabajo. Fuerte como nunca el Partido, decidido a “luchar, fracasar, volver a luchar”, y así en línea ascendente hasta el triunfo de la revolución. Muy grande es nuestra seguridad de que sabremos ser merecedores de la confianza que nos dejó el Comandante porque tendremos dos columnas en donde apoyar este edificio: el cúmulo de enseñanzas del jefe caído y las masas, estas formidables masas argentinas que llorando en silencio a su líder “tascando el freno” en las fábricas, preparan tenaz resistencia a la dictadura, acumulando experiencias para tensar al máximo las fuerzas en el próximo auge, seguras que tendrán a su frente un sólido Partido digno heredero de su Secretario General, Comandante Mario Roberto Santucho, capaz de conducirlas por el difícil pero seguro camino de la victoria.
La burguesía y el imperialismo, los militares asesinos, los odiados explotadores del pueblo festejan el duro golpe aventado a la guerrilla y lanzan campañas propagandísticas en el sentido de que muertos los jefes, se terminó la guerrilla, en un vano intento de desanimar nuestras filas, las filas del pueblo. Pero si duro fue el golpe y eufórico el festejo de su triunfo, por parte de los criminales contrarrevolucionarios, más amarga y aplastante será su derrota porque Mario Roberto Santucho, nuestro Comandante, nuestro compañero, no ha muerto, está presente en el corazón del pueblo, en sus escritos, en su escuela, en su ejemplo de voluntad revolucionaria, en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, que hoy más firme que nunca, de pie presenta armas:

COMPAÑERO COMANDANTE JEFE:
¡A LA ORDEN HASTA LA VICTORIA!

Luis Mattini

JUNTO A LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO CORDOBÉS

santucho y la COLa clase obrera y el pueblo cordobés no podrán olvidar jamás a quién compenetrado de los más puros sentimientos revolucionarios y convencido de la justa causa del proletariado, asimiló consecuentemente su ideología en la práctica concreta; en los duros momentos en que los trabajadores enfrentaban a la Dictadura Militar de Onganía, contando de esa forma en sus filas con un dirigente revolucionario de las cualidades de nuestro Secretario General y Comandante Jefe, Mario Roberto Santucho.
De hecho que esta actividad suya no es casual sino producto de su límpida trayectoria de un consecuente revolucionario; albergaba así en sus sentimientos e ideología el más profundo interés de clase en el marco del avance revolucionario de las masas y con profundo espíritu leninista de “Aprender de las masas para educar a las masas”.

SU PRÁCTICA CLASISTA EN LAS LUCHAS CORDOBESAS

Firme con su ideología proletaria y su pensamiento revolucionario, no dudó ni un segundo que esas luchas obreras y populares contra la Dictadura marcaban el rumbo victorioso de la revolución Socialista iniciado en el Cordobazo. Persuadido de esa situación bregó incansablemente por la aplicación práctica de las orientaciones de nuestro V Congreso en las formaciones de las unidades guerrilleras al calor de las luchas obreras y populares.
Él personalmente no sólo alentó sino que impulsó y participó activamente en la lucha contra el hambre, en esa circunstancia, llevando adelante la campaña militar de expropiaciones de víveres y su reparto en las barriadas pobres de la población, orientando a una justa y correcta distribución como base para la educación y propagandización de las ideas socialistas.
Jamás dejó de lado la propaganda revolucionaria viendo con intensidad su verdadera importancia; por ello es que la clase obrera y el pueblo cordobés, vieron por primera vez desplegar las banderas de su querido ERP en el marco de las movilizaciones.
Tomó en sus manos los aspectos organizativos de las mismas y educó al Partido en la importancia del mismo observando cada uno de los aspectos, el volante, la mariposa, los carteles, las pintadas, nuestras banderas, las efigies de los revolucionarios como el “Che”, Lenin, Mao, Ho, etc., y a corto plazo vimos como el Partido, con esa práctica concreta impulsada con fuerza y fe revolucionaria, era de más en más la esperanza de miles de obreros cordobeses.
Su interés, dedicación y estudio por la ciencia militar y proletaria, junto a su práctica del momento en recuperación del armamento y distribución de alimentos, lo llevó a preparar y ejecutar la acción de Yocsina recuperando para la justa causa del pueblo 121.000.000 de pesos; fue en esa oportunidad que vimos a nuestro Comandante como un Jefe Militar Revolucionario en toda su magnitud.

SU INTERÉS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

Las intensas movilizaciones de masas, y la participación en las mismas, no era motivo para que su preocupación no dejara de ser momento a momento la construcción del PRT al fragor de esas luchas, contando así a su más firme impulsor en esta tarea, ligarse a las masas, incorporar los mejores obreros al Partido era su obsesión, su meta, como única garantía de clase en el Partido Revolucionario, es por ello que con fuerza orientó el Partido hacia las principales concentraciones fabriles.
Y de ahí cuenta el Partido en sus filas con los mejores obreros de las fábricas cordobesas, como producto de esa persistente actitud clasista, controla, orienta, guía, no sólo en la teoría revolucionaria sino en la práctica concreta de las tareas revolucionarias en los frentes fabriles principales, así nace el primer boletín fabril de Córdoba para los obreros de Fíat Concord, un 17 de abril, como homenaje a los compañeros Polti, Lezcano y Taborda. Como producto de su empuje y preocupación personal, logramos introducir 1.100 boletines fabriles, organizados en una red de distribución compañero por compañero.
Comprendemos con verdadera alegría el carácter clasista y consecuente de sus orientaciones, de esa manera fuimos tomando conciencia del rol protagónico de los cuadros obreros en el seno de nuestro Partido, tal como lo planteara nuestro querido Secretario General, y es ahí donde surge un dirigente revolucionario de la calidad de nuestro Comandante Pedro1; esos logros prácticos significan para nuestra Regional un salto cualitativo que teñido de un estilo de trabajo orientado e impregnado por el Comandante Santucho, que no sólo supo guiarnos, sino que a su vez participó activamente para su aplicación, trabajando, conociendo nuestras fábricas, organizando charlas, conferencias con los obreros de fábrica, hablar y escuchar sus opiniones, era el motivo principal de su inquietud para un sano y correcto desarrollo clasista del Partido, centenares de miles de obreros vieron a este gigante de acero trabajar a su lado, preocupado, sereno y con un entusiasmo sin par, basado en su confianza de clase en el logro del objetivo socialista.
De ahí en más, no abandonó esa justa orientación fabril. El poder de la clase obrera y el pueblo se fragua desde la fábrica, que con una justa política hacia otros sectores sociales participarán en la Revolución Socialista, siempre nos sabía decir.
Esa experiencia fabril, que nuestro Comandante sintetiza del proletariado cordobés, supo transmitirla al conjunto del Partido y ese legado que nos deja, su ejemplo, y su calidad de revolucionario cabal nos dará más fuerzas aún para continuar la lucha y lograr por fin la anhelada felicidad colectiva en una Patria justa y socialista, como nuestro Comandante lo soñó.

COMANDANTE SANTUCHO
¡PRESENTE! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Mauro Gómez [Carlos Germán]

¡ADELANTE! BAJO LA GUÍA LUMINOSA DEL COMANDANTE SANTUCHO

santucho dibujo ECLos trabajadores y los pueblos progresistas de Argentina y América, nuestro Partido y todos los revolucionarios de Argentina y América están profundamente dolidos.
Los militares y los grandes empresarios, los monopolios y el imperialismo, los gobiernos títeres de América Latina y todas las bestias sanguinarias explotadoras están felices.
La tristeza de unos y la felicidad de otros se debe a la muerte heroica del continuador de San Martín y el Che. El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho tenía una personalidad fuerte, una sencillez y humildad incomparables, una inteligencia y valentía sin límites, un cariño por los trabajadores y su pueblo que llenaban toda su vida y un odio por los explotadores irreversible.
Desde muy joven en Tucumán, participó de las luchas de los obreros azucareros y trataba de encontrar la forma de ayudar a mejorar la situación de miseria en que vivía y vive gran parte de nuestro pueblo.
Tuvo oportunidad de viajar a Cuba, primer país socialista de América en 1961 y vio que no había niños descalzos y hambrientos, ni ancianos tirados en las calles; había un pueblo alegre donde el producto de su trabajo beneficiaba a todos y no a unos pocos; no había ricos ni pobres, nadie tenía lujos ni miseria; la producción se organizaba de acuerdo a la necesidad del bienestar general y no a los caprichos de enriquecerse de unos pocos. Los niños podían educarse, los enfermos podían curarse sin necesidad de ser ricos, la población en general, y especialmente los niños y ancianos contaban con buena alimentación que mejoraba día a día; el ejército y la policía no estaban para reprimir los reclamos populares sino para ayudar y defender la Patria de la agresión extranjera. Vio las consecuencias de un brutal atentado de la CIA yanqui que causó cientos de trabajadores cubanos muertos y presenció el discurso donde el Comandante Fidel Castro anunció al mundo que la Revolución Cubana era socialista.
Se dio cuenta que el hombre si no vive en un sistema donde tiene que perjudicar a otro para vivir él, si vive en otro sistema donde el esfuerzo de cada uno sirve para mejorar su propia situación y la de los demás se acostumbra a pensar menos en si mismo y más en los demás y entonces logra su verdadera felicidad en un mundo de paz y alegría y entonces se hizo socialista porque vio que era lo mejor para los trabajadores y el pueblo argentino.
Volvió a la Patria a estar junto a los obreros tucumanos, participó en sus luchas, se templó como revolucionario, estudió profundamente el marxismo-leninismo, organizó los primeros equipos del Partido, del que siempre decía que era revolucionario mientras su política estuviera al servicio y respondiera a las necesidades de las masas trabajadoras.
Los sentimientos, los pensamientos, la acción y las necesidades de los trabajadores se fueron fundiendo en su persona y su vida fue siempre para ellos. Siempre le gustaba estar donde la lucha de clases era más enérgica y aguda, siempre le gustaba escuchar a un obrero sobre los problemas de su fábrica y la manera de resolverlos, siempre decía que el Partido de la revolución se tiene que nutrir de los mejores obreros y que debía aprender de las masas trabajadoras.
Como estudiaba mucho y era muy inteligente y siempre combinaba la teoría con la práctica, sabía más que nosotros y nos enseñaba y aconsejaba al tiempo que iba organizando mejor el Partido para que pudiera servir mejor a la justa causa revolucionaria.
El sabía que la fortaleza del Partido dependía de la composición de clase y entonces permanentemente se preocupaba porque la orientación sea la de centrar los esfuerzos en el trabajo del Partido y el Ejército sobre los grandes centros fabriles.
El sabía que la guerra del pueblo era la única capaz de derrotar a un enemigo tan feroz y en todo momento se preocupaba por conocer y profundizar la teoría, la organización y la técnica militar para combatir más eficientemente al enemigo en este terreno.
El sabía que la unidad de los revolucionarios y el pueblo argentino era una necesidad que no podía dejarse de lado y combatió el sectarismo y la debilidad y estaba muy contento con la unidad lograda con los compañeros Montoneros y de Poder Obrero y con los avances que se van logrando en la unidad con otros sectores del campo popular.
Él sabía que era necesario y justo el apoyo de los países socialistas y de los pueblos trabajadores de otros países y bregaba por que comprendan la justicia de nuestra lucha y nos apoyen.
Él sabía que podía morir y por eso se preocupaba de que en ese caso quedara un Partido que siguiera adelante con las tareas que la revolución exige.
Hace pocos meses estando el Comandante en la Compañía de Monte y luego en Moreno nos asustamos mucho porque casi cae bajo las balas enemigas y él nos dijo que eso podía suceder; todos lo sabíamos pero nos asustaba la posibilidad. Hace unos días un compañero le dijo que mejor sería que estuviera fuera del país porque si lograban matarlo la revolución perdería mucho y se retrasaría; él le contestó que los vietnamitas perdieron 3 comandantes y la revolución igual triunfó y esto reflejaba su enorme confianza en el Partido y su pueblo.
El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho confiaba en su Partido y su pueblo enormemente y es el deber y la obligación de nuestro Partido continuar con la tarea de nuestro insigne Comandante, de reflexionar sobre sus enseñanzas, de tomar mayores responsabilidades y multiplicar nuestros esfuerzos y es el deber y la obligación de los trabajadores argentinos de engrosar las filas del PRT para hacer más corto y firme el camino hacia la victoria.

¡NADA SE CONSIGUE SIN SACRIFICIO!
¡EL PENSAMIENTO Y LA ACCIÓN DEL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO ILUMINA EL CAMINO HACIA LAVICTORIA!
¡VIVA EL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO, CONTINUADOR DEL GENERAL SAN MARTÍN Y EL COMANDANTE ERNESTO GUEVARA!

Enrique Gorriarán Merlo

El Combatiente 226 Santucho

Hermoso homenaje de Yapan Fileteado  para su serie “Hijos del Pueblo” que publica de manera bimestral en la  Revista Mascaró.

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El lunes 2 de diciembre fue brutalmente asesinada por un comando de la siniestra triple A, una aguerrida y extraordinaria mujer tucumana, nuestra compañera Berta Molina de Montenegro. Solo a tres días de su fusilamiento, los diarios del día 6 publicaron el asesinato de uno de sus hijos, Luis Manuel. Semejante muestra de salvajismo del enemigo es la más clara expresión de la irracionalidad fascista y sanguinaria del gobierno peronista de Isabel y López Rega en su ofensiva represiva contra las fuerzas del pueblo.
La compañera Cuca era la esposa de un viejo militante de nuestro Partido, dirigente del gremio vitivinícola tucumano que se destacó después de su salida de la cárcel el 25 de mayo en las tareas de construcción y dirección del Frente Antiimperialista por el Socialismo. Su esposa se había transformado con el correr de los años en su compañera de lucha. Madre de cinco hijos varones había sabido combinar su educación con la creciente participación en las luchas populares del pueblo tucumano.
Cuando su compañero fue recluido en las prisiones de la Dictadura Militar en el tiempo del tucumanazo (1969), Cuca inició lo que durante años sería el eje principal de su militancia revolucionaria: la lucha por la libertad y la defensa incondicional de todos los presos políticos. La detención de uno de sus hijos, Oscar, en marzo de 1970 no hizo más que fortalecer su decisión inquebrantable de participar activamente en las luchas y movilizaciones del pueblo tucumano por la libertad de sus mejores hijos.
Su preocupación superó los límites de sus familiares directos y desde el día en que se fundó la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos, su energía y característica audacia se pusieron al servicio de las luchas del pueblo.
Todos los miércoles había reunión de la Comisión de Solidaridad, todos los miércoles Cuca era una de las primeras en llegar a las reuniones. No hubo acto, marcha callejera, movilización, conferencia de prensa en que no la viéramos allí, en primera fila, siempre a la cabeza librando la batalla contra el enemigo por el que tanto odio sentía. Portando cartelones, repartiendo volantes, hablando en los actos, explicando a todos el porqué estaban presos los guerrilleros. Cuca en la cárcel, Cuca en San José, Cuca en la puerta de los ingenios tucumanos y las fábricas. Cuca en el Come dor Universitario, Cuca en Gráficos, Cuca viendo a los abogados.
Muy pronto su rostro valiente de mujer obrera se ganó el cariño y el respeto de trabajadores y estudiantes que en cuanto la veían llegar la rodeaban para saludarla, expresarle su apoyo, charlar con ella, preguntarle por los presos.
Pero mientras el pueblo la quería, comenzó a ser profundamente odiada por la policía y todas las fuerzas represivas que se indignaban y contenían su rabia cuando se les presentaba en las comisarías o en el departamento de policía exigiendo el respeto a los compañeros detenidos, llevándoles víveres, cigarrillos, frazadas, denunciando las torturas y los atropellos. Su casa, albergue de revolucionarios a cualquier hora y en cualquier momento, fue sucesivamente allanada y Cuca y sus hijos detenidos en diversas oportunidades.
Después del Combate de Villa Urquiza los compañeros que no pudieron fugar fueron trasladados a lejanas y oscuras cárceles, Resistencia, Devoto, Rawson.
Y a esos lugares marchó la valerosa Cuca, su hijo en el sur, su compañero en Chaco o Devoto, recorrió al país de una punta a la otra para poder verlos aunque solo fuera por unas horas.
Pero su lucha nunca fue solo la lucha por la libertad de su marido y su hijo, era la lucha por la libertad de todos, la lucha contra el régimen de explotación de su clase. Paralelamente a su actividad en la Comisión de Solidaridad se interesaba por estudiar y conocer a fondo la línea de nuestro Partido, iniciarse en el conocimiento del marxismo-leninismo consciente que eso le proporcionaría las herramientas para desplegar con más firmeza sus energías revolucionarias.
Siempre presta a colaborar en lo que se le pidiera, llegar a su casa y decirle: “Cuca tenemos que ir a tal lugar”- y ya estaba saliendo. Cuantas banderas de nuestro ERP surgidas de sus manos hábiles y sufridas envolvieron los cuerpos de los compañeros caídos.
El 25 de mayo fue para Cuca el día más feliz de su vida. Su incontenible alegría estuvo en cada marcha o acto del pueblo tucumano celebrando el regreso de los combatientes de la libertad. Cuan feliz se la veía, albergando a todos en su casa.
Después de la liberación de los presos, la libertad de su compañero y su hijo no impidió que siempre se la viera, firme en pie de lucha, en cada Congreso del FAS, en cada movilización del pueblo tucumano, en el entierro de los compañeros fusilados en Catamarca.
Tal vez por su exagerada audacia, por su absoluto desprecio por el enemigo, por su decisión de enfrentarlo una y mil veces fue que continuó viviendo en su querida casa de Uruguay al 1500 a pesar que todos le aconsejaban que la dejara. Finalmente se había decidido, estaba a punto de partir de su querido Tucumán para pasar a la vida clandestina.
Hoy la sonrisa ancha de esta formidable compañera tucumana ha sido truncada por las balas enemigas. El pueblo tucumano llora la pérdida de la querida Cuca, pero su ejemplo se ha hecho carne en cada rancho, en cada ingenio, en cada surco. De Tucumán a Concepción, el nombre de Cuca Montenegro es bandera de lucha y estará inscripto en la imborrable memoria de las masas tucumanas.

El Combatiente Nº 147, 11 de diciembre de 1974. p. 8.

Cuca Montenegro

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