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El Combatiente N° 226. Miércoles 28 de julio de 1976.

COMANDANTE CARLOS ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

El Combatiente 226 SantuchoUna noticia terrible, llenó de estupor primero, de dudas después y por último de inconsolable dolor el corazón de millares de hombres y mujeres de nuestra Patria; la desaparición física, muertos en desigual combate, de nuestro querido Comandante Mario Roberto Santucho junto a los compañeros del buró Político del PRT Domingo Menna y el Capitán Jorge Benito Urteaga.
Esta desgracia que enluta al pueblo argentino, tuvo lugar en momentos en que los compañeros se hallaban transitoriamente en un departamento de Villa Martelli, siendo sorprendidos por las fuerzas contrarrevolucionarias estableciéndose el desigual combate cuyo fin fue el asesinato de los tres camaradas al acabárseles las municiones.
Así un 19 de julio de 1976, nuestro Partido nuestro Ejército guerrillero, la clase obrera y el pueblo argentino, pierden al más grande dirigente que haya producido el proceso revolucionario en nuestra Patria. Un genial jefe del proletariado llamado ha ubicarse entre los grandes jefes de las revoluciones obreras triunfales.

CÓMO ERA NUESTRO COMANDANTE

Mario Roberto Santucho, Robi, como le decían cariñosamente los amigos, Comandante Carlos, su nombre de guerra, es hijo de la provincia de Santiago del Estero, iniciado en la vida política siendo estudiante en Tucumán, junto al vigoroso proletariado azucarero. Allí en ese magnífico yunque formado por el formidable impacto de la expresión de la lucha de clases se forja una voluntad de acero, una vocación revolucionaria, un espíritu proletario, una personalidad humilde y una determinación de vencer.
En una larga recorrida por los países de América, recibió el impacto de la realidad latinoamericana, de la brutal explotación del imperialismo, aprendió a amar a este pueblo y comprenderlo y comprendió en toda su magnitud las características comunes de la lucha en América, continental por su contenido y nacional por su forma. Como corolario conoció la Revolución Cubana y su maravillosa realidad y comprometió el resto de su vida a realizar una obra igual.
Pero lo determinante en su formación, como él mismo nos señalaba son las irreemplazables experiencias junto a las masas que dejan un indeleble sello de clase que no abandonará jamás y que se ponen en evidencia permanentemente al encarar los complejos problemas de la construcción del Partido, donde la óptica de clase era el punto de vista insoslayable de nuestro Comandante y su constante prédica en la formación de los cuadros.
Celoso del estudio de los clásicos del marxismo, con Lenin y los vietnamitas como cabeceras, atento a la opinión de las masas, aplicando la objetividad leninista, analizando en profundidad cada experiencia, yendo al fondo de los problemas, a sus raíces, profundizando el corazón de los hombres, centrando en el intelectual colectivo del Partido, con un estilo de trabajo proletario y una singular modestia, tal es la forma como llegó a formar el pensamiento revolucionario en nuestra Patria, expresado en la línea de nuestro Partido, ideología del proletariado que al ser tomada por las masas se transforma en poderosa fuerza material, principal arma en la guerra del pueblo.

LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

En la mente y el corazón del Comandante Carlos había un solo norte: la toma del poder para el pueblo, y comprendía en toda su profundidad que la herramienta principal es el Partido de la Clase obrera, dirección político-militar del Ejército del Pueblo. De allí que sus esfuerzos principales se centraban en esa tarea estratégica; cómo debía ser ese partido, cómo construirlo.
Así es que ya en el IV Congreso del PRT su papel es muy destacable en la formulación de la estrategia revolucionaria, pero sin duda es en el V Congreso cuando la agudeza de análisis de Mario Roberto Santucho se expresa en toda su magnitud y su papel se torna determinante en las discusiones precongreso con su profundo análisis del carácter de clase de la lucha interna en el Partido donde desnuda al mejor estilo leninista las lacras pequeño burguesas enquistadas en el Partido que se oponían a la guerra.
Con la justa convicción de que el eje de construcción del Partido pasa por el proletariado industrial y que todo otro eje conlleva inevitables desviaciones, dirige directamente la primera gran experiencia en el frente de Fíat en Córdoba en los meses siguientes al V Congreso. Y es de esa formidable dinámica del proletariado cordobés de donde extrae las mejores experiencias en los aspectos concretos de la construcción del Partido en las fábricas, las cuales llevadas a los Comités Centrales, analizadas en profundidad a la luz del marxismo, devienen en línea concreta de construcción.
Con la idea clara de que los problemas de organización del Partido, no son problemas administrativos, sino política de formación de cuadros, siempre escuchando al hombre de trabajo, al obrero, al campesino, al artesano, con su notable modestia, siempre desde el punto de vista de las masas, supo formarse como jefe de la Revolución y formar los cuadros del PRT como los compañeros Antonio Fernández, Domingo Menna, Comandantes Juan Eliseo Ledezma, Juan Manuel Carrizo, Capitán Benito Urteaga y todos los compañeros que han dado generosamente su sangre en pos de la felicidad del pueblo.

LA ORGANIZACIÓN DEL ERP

Es así como se llega a las condiciones adecuadas para llevar a la práctica uno de los lineamientos más claros del V Congreso. La organización de un Ejército revolucionario con unidades regulares capaz de enfrentar con éxito y quebrar la espina dorsal del ejército contrarrevolucionario. Se aboca a la gigantesca tarea de organizar ese ejército, tarea compleja y difícil teniendo en cuenta que se contaba con muy poca experiencia directa en tan grande empresa. Se da, entonces, al estudio concienzudo de las experiencia de nuestro Partido, desde el primer desarme, que tantas veces enseñó directamente a hacerlo, hasta las primeras acciones de toma de cuarteles.
Estudia profundamente las experiencias internacionales, la gloriosa gesta del Ejército Rojo, del Ejército Popular en China, de la heroica Revolución Cubana, todas las experiencias del proletariado internacional y en especial la insoslayable experiencia vietnamita.
Con todo ese material, desarrollado a conciencia, concibe la formación de las unidades regulares del ERP: la Escuadra, el Pelotón, la Compañía, el Batallón y ya está pensando en los futuros Regimientos.
Así también se presentan las condiciones de iniciar la apertura del primer frente rural en Tucumán. Allí está el Comandante, al frente de la Comandancia de la Compañía de Monte, llevando a la práctica una concepción de Guerra Popular tomada de la experiencia internacional, pero eficazmente adaptada a las condiciones nacionales. Y allí se pone a prueba, una vez más su característica sencillez y sobretodo su gran amor y respeto por el pueblo, permanentemente consultando al hombre del lugar, al hombre que sufre directamente la brutal explotación y opresión, al hombre que sintetiza toda la experiencia de lucha y el odio de los pueblos al opresor.

SU PENSAMIENTO: EL PENSAMIENTO MARXISTA ARGENTINO

El resultado de esa conjunción de experiencia internacional con la lucha de clases en nuestra Patria, del estudio en verdadera profundidad del marxismo, es el pensamiento de nuestro Comandante, magníficamente expresado en la línea de nuestro Partido, en la justeza de su contenido, comprobada en los resultados concretos; construcción en el seno del proletariado; formación de las unidades del ERP; desarrollo de la guerra rural como la única manera de posibilitar la construcción de grandes unidades; política de unidad con todos los revolucionarios; línea de masas y alianza con las clases interesadas en la revolución; política internacional prudente pero clara y con perspectivas estratégicas; todo teñido de un sello de clase de firmeza en los principios y de flexibilidad en la táctica: tal es el pensamiento de Mario Roberto Santucho.

LA MUERTE DE UN JEFE

La noticia de su muerte batiéndose hasta el último cartucho con los enemigos del pueblo, ha llenado de estupor, de dolor y de odio el corazón de millares de argentinos, hombres y mujeres de la clase obrera y el pueblo a quienes el Comandante había sabido llegarles hasta el fondo de su alma. Nada puede consolar el dolor que sentimos por su desaparición, vemos rostros del pueblo transfigurados por la terrible noticia, corazones acongojados y proletarios puños crispados de odio. Son los millones de hombres y mujeres que ayer lloraron al Che y hoy lloran a nuestro Comandante se alinean de esta margen del río de sangre que divide las clases en Argentina, preparándose para el combate, acumulando experiencias, tensando las fuerzas para lanzarlas contra el opresor.

HACER REALIDAD SUS IDEAS: RECOGER SU FUSIL

En el número anterior de El Combatiente editorializa “Persistir y Vencer”. “La locura asesina del enemigo causa profundas heridas en nuestras filas, caen compañeros muy valiosos, caen familiares que nada tienen que ver, caen activistas o simples sospechosos. Ante ello, alguno que otro compañero vacila y teme. Pero la absoluta mayoría unida como un solo hombre, se yergue decidida a persistir y vencer cualquiera sean los obstáculos y sufrimientos. Esa elevada moral es nuestra principal arma, ella conmueve y moverá millones de argentinos por el camino de la guerra revolucionaria”.
Hoy, esa locura asesina nos ha infligido la más profunda que haya soportado nuestra revolución la muerte de nuestro jefe y los compañeros del Buró Político Domingo Mena y el Capitán Benito Urteaga. El Combatiente anterior no estaba aún distribuido cuando ocurrió la desgracia, no se conocía aún la frase que citamos; sin embargo, el Partido como si hubiese escuchado esas palabras, estrechó filas, seca sus lágrimas y se yergue decidido a persistir y vencer. De todos los rincones, de todas las actividades, especialmente desde los frentes de masas nos llegan los mensajes de los compañeros, y todos en medio del dolor, se cuadran ante los compañeros caídos y se presentan “A la orden camarada Comandante, Venceremos”.
Esta formidable y emocionante actitud del conjunto del Partido, es el resultado de su obra y es la obra que debemos continuar con tenacidad, con trabajo, con disciplina, con espíritu revolucionario, manteniendo centrado el eje de construcción del Partido en el proletariado fabril, con una correcta política de formación de cuadros, en un eficiente funcionamiento de los organismos partidarios a fin de obtener los máximos resultados del intelectual colectivo.
Si grande es la pérdida, también grande es la herencia, rica su producción escrita, clara su escuela, simple y eficiente su estilo de trabajo. Fuerte como nunca el Partido, decidido a “luchar, fracasar, volver a luchar”, y así en línea ascendente hasta el triunfo de la revolución. Muy grande es nuestra seguridad de que sabremos ser merecedores de la confianza que nos dejó el Comandante porque tendremos dos columnas en donde apoyar este edificio: el cúmulo de enseñanzas del jefe caído y las masas, estas formidables masas argentinas que llorando en silencio a su líder “tascando el freno” en las fábricas, preparan tenaz resistencia a la dictadura, acumulando experiencias para tensar al máximo las fuerzas en el próximo auge, seguras que tendrán a su frente un sólido Partido digno heredero de su Secretario General, Comandante Mario Roberto Santucho, capaz de conducirlas por el difícil pero seguro camino de la victoria.
La burguesía y el imperialismo, los militares asesinos, los odiados explotadores del pueblo festejan el duro golpe aventado a la guerrilla y lanzan campañas propagandísticas en el sentido de que muertos los jefes, se terminó la guerrilla, en un vano intento de desanimar nuestras filas, las filas del pueblo. Pero si duro fue el golpe y eufórico el festejo de su triunfo, por parte de los criminales contrarrevolucionarios, más amarga y aplastante será su derrota porque Mario Roberto Santucho, nuestro Comandante, nuestro compañero, no ha muerto, está presente en el corazón del pueblo, en sus escritos, en su escuela, en su ejemplo de voluntad revolucionaria, en el Partido Revolucionario de los Trabajadores, que hoy más firme que nunca, de pie presenta armas:

COMPAÑERO COMANDANTE JEFE:
¡A LA ORDEN HASTA LA VICTORIA!

Luis Mattini

JUNTO A LA CLASE OBRERA Y EL PUEBLO CORDOBÉS

santucho y la COLa clase obrera y el pueblo cordobés no podrán olvidar jamás a quién compenetrado de los más puros sentimientos revolucionarios y convencido de la justa causa del proletariado, asimiló consecuentemente su ideología en la práctica concreta; en los duros momentos en que los trabajadores enfrentaban a la Dictadura Militar de Onganía, contando de esa forma en sus filas con un dirigente revolucionario de las cualidades de nuestro Secretario General y Comandante Jefe, Mario Roberto Santucho.
De hecho que esta actividad suya no es casual sino producto de su límpida trayectoria de un consecuente revolucionario; albergaba así en sus sentimientos e ideología el más profundo interés de clase en el marco del avance revolucionario de las masas y con profundo espíritu leninista de “Aprender de las masas para educar a las masas”.

SU PRÁCTICA CLASISTA EN LAS LUCHAS CORDOBESAS

Firme con su ideología proletaria y su pensamiento revolucionario, no dudó ni un segundo que esas luchas obreras y populares contra la Dictadura marcaban el rumbo victorioso de la revolución Socialista iniciado en el Cordobazo. Persuadido de esa situación bregó incansablemente por la aplicación práctica de las orientaciones de nuestro V Congreso en las formaciones de las unidades guerrilleras al calor de las luchas obreras y populares.
Él personalmente no sólo alentó sino que impulsó y participó activamente en la lucha contra el hambre, en esa circunstancia, llevando adelante la campaña militar de expropiaciones de víveres y su reparto en las barriadas pobres de la población, orientando a una justa y correcta distribución como base para la educación y propagandización de las ideas socialistas.
Jamás dejó de lado la propaganda revolucionaria viendo con intensidad su verdadera importancia; por ello es que la clase obrera y el pueblo cordobés, vieron por primera vez desplegar las banderas de su querido ERP en el marco de las movilizaciones.
Tomó en sus manos los aspectos organizativos de las mismas y educó al Partido en la importancia del mismo observando cada uno de los aspectos, el volante, la mariposa, los carteles, las pintadas, nuestras banderas, las efigies de los revolucionarios como el “Che”, Lenin, Mao, Ho, etc., y a corto plazo vimos como el Partido, con esa práctica concreta impulsada con fuerza y fe revolucionaria, era de más en más la esperanza de miles de obreros cordobeses.
Su interés, dedicación y estudio por la ciencia militar y proletaria, junto a su práctica del momento en recuperación del armamento y distribución de alimentos, lo llevó a preparar y ejecutar la acción de Yocsina recuperando para la justa causa del pueblo 121.000.000 de pesos; fue en esa oportunidad que vimos a nuestro Comandante como un Jefe Militar Revolucionario en toda su magnitud.

SU INTERÉS POR LA CONSTRUCCIÓN DEL PARTIDO

Las intensas movilizaciones de masas, y la participación en las mismas, no era motivo para que su preocupación no dejara de ser momento a momento la construcción del PRT al fragor de esas luchas, contando así a su más firme impulsor en esta tarea, ligarse a las masas, incorporar los mejores obreros al Partido era su obsesión, su meta, como única garantía de clase en el Partido Revolucionario, es por ello que con fuerza orientó el Partido hacia las principales concentraciones fabriles.
Y de ahí cuenta el Partido en sus filas con los mejores obreros de las fábricas cordobesas, como producto de esa persistente actitud clasista, controla, orienta, guía, no sólo en la teoría revolucionaria sino en la práctica concreta de las tareas revolucionarias en los frentes fabriles principales, así nace el primer boletín fabril de Córdoba para los obreros de Fíat Concord, un 17 de abril, como homenaje a los compañeros Polti, Lezcano y Taborda. Como producto de su empuje y preocupación personal, logramos introducir 1.100 boletines fabriles, organizados en una red de distribución compañero por compañero.
Comprendemos con verdadera alegría el carácter clasista y consecuente de sus orientaciones, de esa manera fuimos tomando conciencia del rol protagónico de los cuadros obreros en el seno de nuestro Partido, tal como lo planteara nuestro querido Secretario General, y es ahí donde surge un dirigente revolucionario de la calidad de nuestro Comandante Pedro1; esos logros prácticos significan para nuestra Regional un salto cualitativo que teñido de un estilo de trabajo orientado e impregnado por el Comandante Santucho, que no sólo supo guiarnos, sino que a su vez participó activamente para su aplicación, trabajando, conociendo nuestras fábricas, organizando charlas, conferencias con los obreros de fábrica, hablar y escuchar sus opiniones, era el motivo principal de su inquietud para un sano y correcto desarrollo clasista del Partido, centenares de miles de obreros vieron a este gigante de acero trabajar a su lado, preocupado, sereno y con un entusiasmo sin par, basado en su confianza de clase en el logro del objetivo socialista.
De ahí en más, no abandonó esa justa orientación fabril. El poder de la clase obrera y el pueblo se fragua desde la fábrica, que con una justa política hacia otros sectores sociales participarán en la Revolución Socialista, siempre nos sabía decir.
Esa experiencia fabril, que nuestro Comandante sintetiza del proletariado cordobés, supo transmitirla al conjunto del Partido y ese legado que nos deja, su ejemplo, y su calidad de revolucionario cabal nos dará más fuerzas aún para continuar la lucha y lograr por fin la anhelada felicidad colectiva en una Patria justa y socialista, como nuestro Comandante lo soñó.

COMANDANTE SANTUCHO
¡PRESENTE! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Mauro Gómez [Carlos Germán]

¡ADELANTE! BAJO LA GUÍA LUMINOSA DEL COMANDANTE SANTUCHO

santucho dibujo ECLos trabajadores y los pueblos progresistas de Argentina y América, nuestro Partido y todos los revolucionarios de Argentina y América están profundamente dolidos.
Los militares y los grandes empresarios, los monopolios y el imperialismo, los gobiernos títeres de América Latina y todas las bestias sanguinarias explotadoras están felices.
La tristeza de unos y la felicidad de otros se debe a la muerte heroica del continuador de San Martín y el Che. El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho tenía una personalidad fuerte, una sencillez y humildad incomparables, una inteligencia y valentía sin límites, un cariño por los trabajadores y su pueblo que llenaban toda su vida y un odio por los explotadores irreversible.
Desde muy joven en Tucumán, participó de las luchas de los obreros azucareros y trataba de encontrar la forma de ayudar a mejorar la situación de miseria en que vivía y vive gran parte de nuestro pueblo.
Tuvo oportunidad de viajar a Cuba, primer país socialista de América en 1961 y vio que no había niños descalzos y hambrientos, ni ancianos tirados en las calles; había un pueblo alegre donde el producto de su trabajo beneficiaba a todos y no a unos pocos; no había ricos ni pobres, nadie tenía lujos ni miseria; la producción se organizaba de acuerdo a la necesidad del bienestar general y no a los caprichos de enriquecerse de unos pocos. Los niños podían educarse, los enfermos podían curarse sin necesidad de ser ricos, la población en general, y especialmente los niños y ancianos contaban con buena alimentación que mejoraba día a día; el ejército y la policía no estaban para reprimir los reclamos populares sino para ayudar y defender la Patria de la agresión extranjera. Vio las consecuencias de un brutal atentado de la CIA yanqui que causó cientos de trabajadores cubanos muertos y presenció el discurso donde el Comandante Fidel Castro anunció al mundo que la Revolución Cubana era socialista.
Se dio cuenta que el hombre si no vive en un sistema donde tiene que perjudicar a otro para vivir él, si vive en otro sistema donde el esfuerzo de cada uno sirve para mejorar su propia situación y la de los demás se acostumbra a pensar menos en si mismo y más en los demás y entonces logra su verdadera felicidad en un mundo de paz y alegría y entonces se hizo socialista porque vio que era lo mejor para los trabajadores y el pueblo argentino.
Volvió a la Patria a estar junto a los obreros tucumanos, participó en sus luchas, se templó como revolucionario, estudió profundamente el marxismo-leninismo, organizó los primeros equipos del Partido, del que siempre decía que era revolucionario mientras su política estuviera al servicio y respondiera a las necesidades de las masas trabajadoras.
Los sentimientos, los pensamientos, la acción y las necesidades de los trabajadores se fueron fundiendo en su persona y su vida fue siempre para ellos. Siempre le gustaba estar donde la lucha de clases era más enérgica y aguda, siempre le gustaba escuchar a un obrero sobre los problemas de su fábrica y la manera de resolverlos, siempre decía que el Partido de la revolución se tiene que nutrir de los mejores obreros y que debía aprender de las masas trabajadoras.
Como estudiaba mucho y era muy inteligente y siempre combinaba la teoría con la práctica, sabía más que nosotros y nos enseñaba y aconsejaba al tiempo que iba organizando mejor el Partido para que pudiera servir mejor a la justa causa revolucionaria.
El sabía que la fortaleza del Partido dependía de la composición de clase y entonces permanentemente se preocupaba porque la orientación sea la de centrar los esfuerzos en el trabajo del Partido y el Ejército sobre los grandes centros fabriles.
El sabía que la guerra del pueblo era la única capaz de derrotar a un enemigo tan feroz y en todo momento se preocupaba por conocer y profundizar la teoría, la organización y la técnica militar para combatir más eficientemente al enemigo en este terreno.
El sabía que la unidad de los revolucionarios y el pueblo argentino era una necesidad que no podía dejarse de lado y combatió el sectarismo y la debilidad y estaba muy contento con la unidad lograda con los compañeros Montoneros y de Poder Obrero y con los avances que se van logrando en la unidad con otros sectores del campo popular.
Él sabía que era necesario y justo el apoyo de los países socialistas y de los pueblos trabajadores de otros países y bregaba por que comprendan la justicia de nuestra lucha y nos apoyen.
Él sabía que podía morir y por eso se preocupaba de que en ese caso quedara un Partido que siguiera adelante con las tareas que la revolución exige.
Hace pocos meses estando el Comandante en la Compañía de Monte y luego en Moreno nos asustamos mucho porque casi cae bajo las balas enemigas y él nos dijo que eso podía suceder; todos lo sabíamos pero nos asustaba la posibilidad. Hace unos días un compañero le dijo que mejor sería que estuviera fuera del país porque si lograban matarlo la revolución perdería mucho y se retrasaría; él le contestó que los vietnamitas perdieron 3 comandantes y la revolución igual triunfó y esto reflejaba su enorme confianza en el Partido y su pueblo.
El Comandante Jefe Mario Roberto Santucho confiaba en su Partido y su pueblo enormemente y es el deber y la obligación de nuestro Partido continuar con la tarea de nuestro insigne Comandante, de reflexionar sobre sus enseñanzas, de tomar mayores responsabilidades y multiplicar nuestros esfuerzos y es el deber y la obligación de los trabajadores argentinos de engrosar las filas del PRT para hacer más corto y firme el camino hacia la victoria.

¡NADA SE CONSIGUE SIN SACRIFICIO!
¡EL PENSAMIENTO Y LA ACCIÓN DEL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO ILUMINA EL CAMINO HACIA LAVICTORIA!
¡VIVA EL COMANDANTE MARIO ROBERTO SANTUCHO, CONTINUADOR DEL GENERAL SAN MARTÍN Y EL COMANDANTE ERNESTO GUEVARA!

Enrique Gorriarán Merlo

El Combatiente 226 Santucho

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