Feeds:
Entradas
Comentarios
Captura
El golpe del 24 de Marzo de 1976 no fue el primer golpe dado por las Fuerzas Armadas en nuestro país. La violencia política ya había sido ejercida repetidamente por las clases dominantes, desde el golpe de 1930, pasando por el bombardeo a la Plaza de Mayo y el golpe contra Perón en 1955, además de la dictadura de Onganía iniciada en 1966. Pero este último golpe perfeccionó todas las prácticas represivas que venían ensayándose hasta el momento: no sólo suspendió las garantías constitucionales y las libertades de todo tipo, sino que planificó y ordenó la aniquilación de las organizaciones populares y revolucionarias, a través de la detención ilegal, la tortura, la matanza y la desaparición de sus víctimas alojadas en Centros Clandestinos de Detención y Tortura. La planificación represiva fue tal que incluyó, además de la desaparición de miles de compatriotas, crímenes tan imperdonables como el robo de bebés.
Qué pasaba en la Argentina de los 70
Pero… ¿Cuál fue la causa profunda de la saña que los empresarios, terratenientes, militares y gobiernos de los países ricos descargaron sobre el pueblo trabajador? ¿Qué era lo que no podían permitir que sucediera aquí? La respuesta es sencilla: en nuestro país había una revolución en curso. Por eso es que nosotros hablamos de dictadura contrarrevolucionaria: queremos que se entienda que la represión no se descargó sobre “jóvenes idealistas que luchaban por el boleto estudiantil”, como dice el relato kirchnerista. La represión se descargó contra el pueblo y las organizaciones obreras y populares. No es una casualidad que la enorme mayoría de los desaparecidos fueran trabajadores (alrededor del 61%).
La dictadura tuvo entre sus tareas más urgentes el aniquilamiento de una tradición de lucha y resistencia obrera que durante las décadas del 60 y sobre todo en los 70, había desarrollado una conciencia profunda de sus intereses y de la necesidad de luchar por sus derechos. En muchos casos, los obreros y obreras se habían comprometido con la lucha y la política, sea participando en alguna organización revolucionaria armada o no armada, sea organizándose en tendencias combativas o comisiones internas dentro de los gremios, organizándose para impedir que los dirigentes sindicales traidores los vendan a la patronal, como sigue ocurriendo. Así protagonizaron las luchas más profundas de la historia de la clase trabajadora de nuestro país, y desafiaron el poder de los empresarios. Ese desafío es la verdadera causa del golpe genocida y el aniquilamiento del pueblo trabajador.
La teoría de los dos demonios
El retorno de la democracia permitió a las clases dominantes, apoyándose en la ausencia de los miles de militantes exterminados, hacer “borrón y cuenta nueva” sobre un pasado inmediato bañado de sangre. El gobierno de Alfonsín sembró la idea de que hubo dos demonios igualmente malos, que desencadenaron una guerra en la cual la sociedad era un rehén ajeno, y de esa política surgieron las leyes de Obediencia Debida y el Punto Final, que dieron la libertad a los asesinos. La idea de los dos demonios buscaba desterrar de la memoria a los trabajadores y al proyecto revolucionario por el que habían dado la vida… como si los militantes de los 70 no hubieran sido parte del pueblo. Es que la dictadura militar significó el triunfo de un proyecto político sobre otro: del capitalismo sobre el socialismo.
Sin embargo, fue durante el menemismo que las clases dominantes pudieron instalar el neoliberalismo, indultar y liberar a los pocos genocidas que seguían presos y llamar a la “concordia” y la reconciliación, intentando infructuosamente que las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo abrazaran a los torturadores y apropiadores de sus hijos/nietos.. Pero con la Rebelión popular de Diciembre del 2001, el pueblo argentino despertó de su larga pesadilla, pellizcado por el terrorismo económico y la pobreza a la que lo habían sometido, y abrió una nueva etapa histórica.
Expresión deformada de la voluntad rebelde del pueblo trabajador, la política kirchnerista debió realizar una larga serie de concesiones a las masas populares, entre ellas, en el terreno de los derechos humanos. Apoyándose en una lucha de casi 30 años en busca de Verdad, Memoria y Justicia, el kirchnerismo dio impulso a los juicios a los responsables del terrorismo de Estado, pero vaciando de contenido la lucha revolucionaria de los años 70, por la que luchó el pueblo y la militancia con sus muertos y desaparecidos. Sin embargo, el haber caratulado los crímenes como de “lesa humanidad” y apelado a que sean juzgados por genocidio, abrió el camino a que se volviera a discutir el pasado reciente y se desnaturalizaran ciertas ideas comunes, como la de los dos demonios, moldeadas por “la historia oficial”.
Asistimos a una nueva ofensiva
Pero más allá de las batallas jurídicas (que dejaron en el tintero los juicios a responsables civiles y religiosos de la dictadura) y de los avances en derechos humanos (limitados sólo al pasado sin atender a los problemas presentes: desaparición de Jorge Julio López, represión y gatillo fácil, represión a pueblos originarios, designación de personajes como Milani al frente del Ejército, ley anti-terrorista, proyecto X), debemos señalar que hubo también un relato kirchnerista sobre la dictadura, según el cual el golpe vino a instalar el neoliberalismo destruyendo a los “empresarios buenos” y poniendo a los “malos”. No fue así: nuestros compañeros fueron masacrados porque cometieron un delito imperdonable: luchar por un mundo mejor. Pero ese mundo mejor no era el capitalismo en serio, ni la democracia en la cual votamos cada 2 o 4 años y después ni sabemos qué hacen nuestros “representantes”. Nuestros compañeros lucharon por el socialismo.
Hoy, 40 años después, asistimos a un nuevo intento de ofensiva por parte de la burguesía sobre nuestras condiciones de vida. En este caso con un gobierno mucho más afín a sus intereses históricos e inmediatos, marcando un cambio de etapa en la argentina. Semejante cambio fue posible por manipulación mediática, doble discurso de la derecha y errores del kirchnerismo pero también, hay que decirlo, por incapacidad de las fuerzas populares de construir una fuerte alternativa política.. Sobre las ruinas del proyecto “de crecimiento con inclusión social”, que lejos de avanzar en la soberanía intentó que el empresariado argentino fuese responsable -y éste respondió fugando dinero, fundiendo el Estado y endeudándolo nuevamente- se eleva el gobierno de Macri, con un libreto neoliberal que ya despidió más de 100.000 trabajadores y endeudó a las futuras generaciones por 12 mil millones de dólares. A esta película ya la vimos, no son los ñoquis ni la corrupción kirchnerista, el problema es que necesitan los salarios bajos que la desocupación genera, y una Argentina para pocos de la mano del ingreso de dólares para sus negocios relacionados con EEUU. Hay que construir un proyecto donde el sujeto sean los trabajadores.
Por qué nos movilizamos
40 años después nos movilizamos, pero no sólo para pedir por la memoria, la verdad y la justicia sino también para levantar las banderas de nuestros compañeros y compañeras. Hoy como ayer, luchamos por el socialismo y la revolución. Cuando decimos que “no olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos”, como dice la consigna de HIJOS, estamos diciendo también que reconocemos en nuestra lucha de las compañeras y compañeros. Levantamos sus consignas y las banderas del guevarismo del PRT-ERP, con la sabiduría que nos brinda el tiempo, la experiencia, las autocríticas y los balances, a sabiendas de que corren tiempos distintos, pero con la convicción de que el horizonte sigue siendo el mismo: construir una nueva sociedad justa, libre, sin opresores ni oprimidos.
Es imposible no pensar la lucha por los derechos humanos como algo que va más allá de los 70 porque el escenario ha cambiado, no sólo seguimos pidiendo justicia para los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Dictadura. Hoy, el Estado nacional sigue utilizando sus fuerzas represivas para criminalizar a los pobres, reprimir a los trabajadores, desaparecer pibas y matar pibes de las villas.
La provocación de que en una fecha en la que exigimos justicia por los miles de muertos y desaparecidos venga a nuestro país el representante máximo del imperialismo, que asesina a miles y miles de personas en el mundo por día, es un mensaje envuelto de significativo simbolismo. La visita del presidente de los EEUU, Barak Obama, no sólo tiene por objetivo consolidar el apoyo imperialista al gobierno de Mauricio Macri (quien mejor representa la política de cuidar lo que ellos consideran “su patio trasero”) sino que se realiza el día del aniversario del Golpe contra-revolucionario, que violó sistemática y masivamente los derechos humanos en nuestro país insertándolo en un plan regional diagramado por el imperialismo yanqui quien fue sostén material e ideológico de las dictaduras en Argentina, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, etc.
Este 24 de Marzo tenemos que ser cientos de miles en la calle, para mandar a Obama a su casa, para pedir por Memoria, Verdad y Justicia, para volver a tomar las banderas que levantaron nuestras compañeras y compañeros hace más de 40 años. Hoy más que nunca ¡estamos dispuestos a vencer!

“…Nosotros como revolucionarios marxista-leninistas que nos debemos a la clase obrera, no podemos apoyar sectores vacilantes, no podemos despertar esperanzas en políticos que no realicen una práctica revolucionaria. Coincidimos sí, con ellos en la defensa de la democracia y la libertad, pero no los defendemos ni apoyamos, siguiendo las enseñanzas leninistas de que un pilar de la educación revolucionaria es confiar únicamente en las auténticas fuerzas revolucionarias del proletariado y el pueblo y no confundirse por ningún demagogo, ningún vacilante, ningún partido ni dirigente que sólo prometa y ceda ante presiones y esté en todo momento bajo la influencia del enemigo.
(…) Identificar claramente los amigos y los enemigos de las fuerzas populares es un punto de partida indispensable para una política revolucionaria. Toda confusión, la confianza en los enemigos y el alejamiento de los amigos constituye un debilitamiento enorme para la clase obrera y el pueblo. Todo trabajador sabe por experiencia que no debe tener la más mínima confianza en las promesas y palabras de los capitalistas, menos aún si ellas se pronuncian frente a un conflicto, frente a la lucha obrera. Y sabe también que debe unirse estrechamente a sus compañeros de clase, más aún en los momentos de lucha.
(…) Como decía Lenin, no es grave cometer un error. Todo el mundo lo comete. Lo grave es persistir en él, agrandarlo y justificarlo…”

Mario Roberto Santucho, agosto de 1973

eL cHE

¡LUIS ORTOLANI, HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!
Falleció hoy, 29 de agosto, el Compañero Luis Ortolani, “El Nono”, militante histórico del PRT-ERP.
Compartimos con ustedes las palabras de Daniel De Santis en homenaje:

Compañeras y compañeros:

Ha fallecido Luis Ortolani, Julio Parra en las filas del Partido Revolucionario de los Trabajadores. Un indispensable por aquello que luchó toda la vida, hasta el último día.

Integró las filas del Partido desde antes de su fundación, ya que integraba la organización Palabra Obrera que al fusionarse con el FRIP le dio nacimiento en su Primer Congreso de 1965, del que Luis fue participante. Por lo tanto fue su fundador y en primera fila. Participó en todos sus congresos y, en el V, en julio de 1970, fue fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo.

Además de combatir militarmente, como todo militante partidario, integró la redacción de El Combatiente y, desde allí, fundó el periódico del ERP Estrella Roja.

De su exquisita pluma salieron trabajos emblemáticos que aportaron fundamentalmente a la formación de la línea partidaria y de sus militantes: “Pequeña burguesía y revolución”[1], “Moral y proletarización”[2], “El Peronismo”[3], “Partido y lucha de clases”, la sentida biografía del gran Luis Pujals, y muchísimos escritos, en particular las notas centrales de El Combatiente salieron de su pluma, estudio e inspiración. Muchos de ellos, lamentablemente, no firmados.

Durante los sucesos de la Fuga del Penal de Rawson jugó un importante papel, ya que debió asumir la responsabilidad política del conjunto de los presos que no pudieron fugarse el 15 de agosto de 1972, negociando con los militares asesinos los términos de la entrega del Penal.

Fue preso político en la dos dictaduras, en la preventiva y en la contra revolucionaria, siendo reconocido como buen compañero por el resto de los presos políticos, prueba muy exigente para todo militante.

Al salir en libertad, en 1983, encontró un Partido dividido pero siguió militando desde su papel como periodista revolucionario y siempre vinculado a la clase obrera, ya que durante años dictó cursos de formación de la juventud obrera en la UOM de Villa Constitución.

En 2007, participó de la Cátedra Che Guevara en la ciudad de La Plata, y se sorprendió gratamente al ver que sus escritos había sido publicados nuevamente por la actual generación de jóvenes militantes guevaristas[4].

Con la pérdida de Luis, la clase obrera y el pueblo argentino, los y las militantes revolucionarios sentimos una sensible baja que solamente será cubierta redoblando la militancia por la revolución y el socialismo por la que Luis Ortolani luchó y entregó todos los días de su vida.

¡A vencer o morir por la Argentina!

¡Hasta la victoria compañero Luis Ortolani!

Luis

[1] http://www.cedema.org/uploads/Pequena_burguesia_y_revolucion.pdf

[2] http://www.abuelas.org.ar/educacion/MoralProletarizacion.pdf

[3] https://www.dropbox.com/s/yf1onhho4pcb8ha/EL%20PERONISMO%20Julio%20Parra.pdf?dl=0

[4] http://www.elortiba.org/pdf/Ortolani_Del_I_al_V.pdf

Archivo PRT-ERP online

Ya está diponible página web http://www.prt-erp.com.ar/ con el archivo más grande de documentos y materiales del PRT-ERP, trabajo realizado por Daniel De Santis y presentando en Mayo de este año con la reedición de los libros “A vencer o morir. Documentos del PRT-ERP” y “La Historia del PRT-ERP por sus protagonistas”.
En la página van a poder buscar con mayor facilidad los documentos, escuchar material de audio, leer las diferentes herramientas de prensa, y conocer el nombre y la historia de las compañeras y los compañeros caídos en combate, asesinados o desaparecidos.

ATENCIÓN: ALGUNOS LINKS NO FUNCIONAN CON EL NAVEGADOR GOOGLE CHROME
http://www.prt-erp.com.ar/

http://www.prt-erp.com.ar/

Argentina, miércoles 29 de julio de 2015
Día del 45 aniversario de la fundación del ERP
9b384cf65f41db4db63023cd7771452b

Ante la caída en combate del Comandante Mario Roberto Santucho

EL PTS ESCRIBE LA HISTORIA CON LA PLUMA DEL ENEMIGO


En su periódico oficioso Izquierda Diario, el Partido de los Trabajadores Socialista (PTS) aprovecha un nuevo aniversario de la caída en combate de Mario Roberto Santucho, Secretario General del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el 19 de julio de 1976, para arremeter contra su concepción marxista y revolucionaria.

No sorprende la interpretación distorsionada de la realidad que propone el PTS. Es la forma que han encontrado para construirse un pasado y una historia. La memoria de los ‘70 está viva en la juventud, por eso el ejemplo de Mario Roberto Santucho le sigue dando miedo al enemigo, y el PTS necesita distorsionar la historia de la lucha revolucionaria en Argentina para justificar ante sus bases porqué fueron una corriente marginal en el momento más álgido de la lucha de clases que vivió nuestro país. No se ruborizan al utilizar el método del enemigo, que hace leña de la derrota de la revolución diciendo mentiras con total impunidad sin rigurosidad histórica, y menos aun respeto por los caídos en la lucha por el socialismo y la sociedad sin clases.

No vamos a refutar la cadena de tergiversaciones del autor de la nota, Facundo Aguirre, para ello remitimos a la respuesta a los “cuatro relatos”, escritos por Christian Castillo, de nuestro compañero Daniel De Santis; “Polémicas III. Con Christian Castillo y el PTS”. Ahora sólo daremos un ejemplo de la “rigurosidad” de los análisis del PTS:

Dicen Aguirre y el PTS: “El ERP era concebido como una fuerza antiimperialista de carácter amplio que tenía por objetivo la liberación nacional”.

Dice el programa del ERP: “Queremos la liberación nacional y social de nuestra patria. Queremos [un]: Gobierno Revolucionario del Pueblo, dirigido por la clase obrera. Y no informan al lector que el ERP estaba dirigido por el PRT que luchaba por el socialismo y la sociedad sin clases.

Así son todas las verdades del PTS. No es sólo una mala interpretación de la revolución permanente de Trotsky, de la cual está más cerca el programa del ERP que la concepción del PTS, sino tergiversación de la verdad lisa y llana.

Intentando refutar la política del PRT, comienza Aguirre afirmando que “Los partidarios de Moreno [PST] plantearan la idea de construir un partido revolucionario íntimamente ligado a la lucha y organización de la clase obrera industrial de las grandes concentraciones como vía de la revolución argentina”. Afirmación que no se atiene a la verdad ya que para Moreno “cambian diariamente la (…) caracterización sobre el lugar fundamental de trabajo -ayer la ‘vanguardia’ eran los metalúrgicos, ahora son los bancarios o los bolivianos (¡?), mañana podrán serlo los verduleros (…), ‘la clase media urbana, en un momento dado puede ser la vanguardia’ (Moreno, La Revolución Latinoamericana)”. Fue por este eclecticismo teórico que no pudieron tomar las tareas estratégicas ni las políticas de la etapa, y fracasaron rotundamente.

Por su reducido molde teórico, el PTS no puede comprender la complejidad de la línea del PRT. Para éste la tarea principal siempre fue la construcción del partido revolucionario de la clase obrera, el frente principal de esa construcción el proletariado de las fábricas de la industria moderna, y la forma fundamental de lucha, en esta etapa, la armada revolucionaria, de aquí la fundación del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Al tomar consecuentemente estas tareas, el PRT se convirtió en la fuerza marxista revolucionaria más importante de los años 1970. Fue la primera en denunciar el Gran Acuerdo Nacional (GAN) y el retorno de Perón como una maniobra contrarrevolucionaria de la gran burguesía. El GAN fue la táctica de la Dictadura de Lanusse para reemplazar la política basada en la fuerza por otra que combinara la fuerza con el consenso, ante la derrota de la Dictadura que le infringieron el Cordobazo, el Rosariazo, el Viborazo, y el desarrollo de un movimiento de masas revolucionario, crecientemente socialista, y con su vanguardia marxista-leninista, el PRT.

Éste, ante la convocatoria electoral de 1973, apostó en ambas elecciones (marzo y septiembre) a presentar una fórmula presidencial encabezada por Agustín Tosco. Construyó decenas de Comités de Base, desde los cuales obtener una personería electoral para levantar candidaturas elegidas por el propio pueblo trabajador. Sin embargo ese intento se vio frustrado por la negativa de Agustín Tosco a ser candidato a presidente, por lo que el PRT se vio obligado a llamar a la abstención o impugnación programática, aceptando que no era la mejor alternativa, pero demostrando una férrea actitud de denuncia y enfrentamiento contra la maniobra contrarrevolucionaria. Pero sí pudo aprovechar la apertura electoral para multiplicar varias veces el movimiento por la libertad de los presos políticos, movilizando amplios sectores de las masas que el 25 de Mayo marcharon resueltos hasta la cárcel de Villa Devoto, logrando la libertad de todos los presos políticos y gremiales asestando una dura derrota al gobierno surgido del Gran Acuerdo Nacional -cabe preguntarse a dónde llevó la “pureza de método” de la dirección morenista, ese día, a sus militantes-. Como también la fue, tres meses antes, la toma del Batallón 141 de Córdoba el 18 de febrero de 1973 y la recuperación de cien fusiles y otros pertrechos de guerra.

El consecuente enfrentamiento del PRT con el Pacto Social del Gobierno peronista contribuyó a que, su incesante búsqueda por penetrar en el movimiento obrero alcanzara amplios resultados. Llevó adelante ese enfrentamiento utilizando todos los medios de lucha y en particular a través de sus Comités de Fábrica (partidarios) y del Movimiento Sindical de Base (MSB). Ambas organizaciones se convirtieron en un polo de atracción de decenas de miles de obreros cuya conciencia estaba en tránsito del peronismo al socialismo. Bajo la consigna de “enfrentar al Pacto” y “luchar contra la burocracia sindical” el MSB reunió en su segundo congreso más de 5.000 trabajadores en representación de más de 120 agrupaciones sindicales de base y de clase. De este modo miles de obreros vieron en el PRT y el MSB una fuerza consecuente y con las mayores perspectivas para enfrentar las políticas de austeridad del gobierno.

Aguirre y el PTS dicen que “el PRT-ERP en lugar de volcar su esfuerzo a luchar contra el Pacto Social (…) siguió llevando a cabo su guerra de bolsillo contra los militares”. Lo cual, hemos visto, es falso. Pero, su pensamiento reduccionista, no puede concebir que parte de esa guerra era, precisamente, derrotar al Pacto Social. Lo cual, de paso, desmiente el carácter “de bolsillo” de la guerra que se desarrollaba en la Argentina.

Escribe Aguirre en Izquierda Diario: “Todo el esfuerzo del PRT-ERP y Santucho durante el periodo del gobierno peronista estuvo concentrado en organizar la Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, en Tucumán”, para contradecirse inmediatamente al reconocer que “logró gran inserción en fábricas, barrios y universidades”. Cabe preguntarse ¿cómo logró el PRT-ERP esa inserción? La respuesta es que dedicó un enorme esfuerzo y abnegada militancia, además de interpretar las necesidades políticas del momento.

Ese esfuerzo se concretó en muchos aspecto del cual mencionamos que, dirigentes revolucionarios como Leandro Fote, Antonio del Carmen Fernández, Ramón Rosa Jiménez, Miguel Soria y muchos más (FOTIA), Gregorio Flores, Domingo Bizzi, Hugo Castello, Julio Oropel, el Negro Mauro Carlos Germán (SITRAC), Víctor Hugo González y el Gallego Apontes (Perkins), el Flaco Caña y el Negro Bazán (Luz y Fuerza), el Petiso Sánchez de (Kaiser), Salvador Delaturi, Daniel De Santis, Rubén Southwell y Rubén Jalaris (Propulsora), Luis Segovia, el Toro Acuña, Victorio Paulón, Zenón Sánchez y Ángel Porcu (UOM- Villa Constitución), Luis Angellini (Rigoleau), el Petizo Cremer (Ford), Hugo Crosatto (Mercedes Benz), Castro (Ferroviarios), Carlos Ferreyra (Del Carlo), el Flaco Panizza (EATON) entre otros tantos, fueron militantes del PRT-ERP y máxima expresión de la política revolucionaria y socialista en el seno de la clase obrera, que enfrento las políticas anti obreras del gobierno peronista. Y el caso emblemático de Juan Eliseo Ledesma, obrero de la Fiat, que llegó a ser el Jefe del Estado Mayor del ERP.

Al referirse a las Coordinadoras, tergiversa Aguirre al escribir que el PRT “fueron parte del sector que se negó a impulsar una Coordinadora Nacional para enfrentar el Pacto Social”. El infantilismo del PST la agitaba como si por la sola mención de la palabra Coordinadora esta fuera a surgir espontáneamente. El PRT que trabajaba seriamente en su concreción, fue dando los pasos prácticos hasta que al madurar la conciencia de los distintos actores pudo concretar, junto a la JTP (Montoneros) y otras fuerzas de la izquierda, la constitución de las Coordinadoras de Gremios en Lucha que protagonizaron las históricas jornadas del Rodrigazo.

Por eso, escribir que “el punto más alto del divorcio entre la estrategia y política del PRT-ERP y la lucha de clases real se produce en las huelgas generales de Junio y Julio de 1975″, es ignorancia o deliberada tergiversación de la historia. En las columnas de las Zonas Norte, Sur, Oeste, del Gran Buenos Aires, y La Plata y Ensenada fueron sus líderes el Petiso Cremer, Luis Angellini, Emilio Tomasín, y Daniel De Santis, respectivamente, todos militantes del PRT y varias decenas de delegados que encabezaban estas columnas también lo eran, y con el mismo o mayor protagonismo, junto al gran revolucionario Agustín Tosco, en Córdoba, vanguardia de la Revolución en la Argentina.

Luchas históricas como las de Ford y Mercedes Benz en 1975 fueron dirigidas por militantes del Partido, al igual que la experiencia destacadísima de la Lista Naranja en Rigolleau, la Lista Blanca de Propulsora Siderúrgica, y la emblemática lucha de la clase obrera y el pueblo de Villa Constitución en Santa Fe, en las que el PST era absolutamente marginal, y sería largo de enumerar todas las fábricas de Córdoba y Rosario en las que los militantes del PRT eran sus principales dirigentes.

Dice Aguirre que, el PRT no tuvo propuesta política ante la crisis del gobierno de Isabel, cuando si la tuvo: ¡Asamblea Constituyente, libre y soberana! En cambio el PST, propuso un vice presidente obrero que provenga del parlamento, lo que significaba un representante de la burocracia sindical. Pero este no fue un error circunstancial sino producto de su política espontaneista y sindicalista que lo llevaba invariablemente a marchar por detrás de la burocracia sindical.

Para encubrir ese seguidismo de la burocracia, acusa mentirosamente al PRT al fabular que: “se celebró la reunión del Comité Central [de julio de 1975], Vietnam Liberado, que votó como resolución proponer un frente democrático a los Montoneros, que impulsaban la reconstrucción del FREJULI con el Partido Autentico y el Partido Comunista que predicaba una gabinete cívico-militar con Isabel”. Cuando la realidad era que el PRT, que tenía una correcta apreciación de la situación, resolvió teórica y políticamente con una precisión que no podía vislumbrar el PST en la coyuntura, ni el PTS en la actualidad. Propuso un frente democrático, patriótico y antiimperialista, sobre la base de “un sólido frente obrero y popular que se constituya en núcleo fundamental (…) e imponga en su seno las líneas generales de la política revolucionaria” para enfrentar al Gobierno y al Golpe en ciernes, y sustraer a Montoneros y al PC de la influencia de la burguesía.

Pero, el PTS prefiere mentir una y otra vez, y sobre la sangre de los compañeros. Falseando la historia flaco favor hacen a la clase obrera y el pueblo. Si quieren aportar en los próximos auges de masas a nuestro pueblo en la lucha por la revolución socialista, empiecen por no mentir que de eso se encarga la burguesía.

La colaboración con la clase capitalista

Los reduccionismos, las interpretaciones forzadas, las deformaciones y las mentiras del PTS con ser muy graves, si se trata de construir una sociedad socialista con una moral distinta y superior a la originada por el capitalismo, no agotan el peligro que entraña la moral del PTS.

En la actualidad nos critican nuestra alianza, entre 2010 y 2011, con Pino Solanas diciendo que marchamos detrás de la burguesía. Muchos errores en pocas palabras. En primer lugar Proyecto Sur no era, en esos años, una expresión burguesa sino pequeño burguesa: por su composición de clase y por levantar el programa más avanzado en las elecciones de 2009 y 2011. Lo confirma el hecho que ninguna fracción burguesa apoyó a Pino, que al tomar consciencia de ello giró hacia la derecha. Y, por otro lado, nuestra alianza se limitó a La Plata en la que mantuvimos la hegemonía y logramos la mejor elección en todo el país, salvo Capitán Sarmiento.

Pero, los dirigentes del PTS se olvidan de otras alianzas. Mientras Santucho, en el editorial de El Combatiente del 31 de marzo de 1976, caracterizaba al Golpe como contrarrevolucionario, anti obrero, anti popular y antinacional; en el periódico del PST, de la primera quincena de mayo, sus dirigentes escribían:

En las antípodas de toda corriente de opinión que luche por lograr una auténtica reorganización democrática del movimiento obrero se colocan, ahora y antes, los grupos guerrilleros cuyos crímenes políticos no hacen más que confundir y dar pretexto a la represión de los trabajadores, que nada tienen que ver con ellos. Nuestra repugnancia ante las bandas asesinas de ultraderecha, que aún hoy persisten en su acción, no puede hacernos callar todo el mal que han hecho y hacen los guerrilleros a la causa de los trabajadores”.

Sólo “las bandas asesinas de la ultra derecha, que aún persisten en su acción” que, como se desprende del texto, era un residuo de la situación anterior al Golpe militar. Además, si era necesaria una reorganización democrática del movimiento obrero era por la ofensiva anti obrera que significó la Dictadura. Pero ni una palabra sobre las FF.AA. contrarrevolucionarias, porque el PST se cuidaba de mencionar al enemigo principal.

No hay dos interpretaciones de este texto, el PST le estaba diciendo a los militares contrarrevolucionarios: “Nosotros no sólo no somos guerrilleros sino que, estamos denunciando a los que cometen crímenes políticos contra el movimiento obrero. No nos ataquen a nosotros que en la erradicación de los guerrilleros somos aliados”. Pese a esta claudicación, la base militante del PST fue atacada por los militares casándoles decenas de muertos y desaparecidos.

Ayer y hoy los revolucionarios podemos cometer errores, realizar una alianza que a la postre se revela como no correcta, agitar una consiga inadecuada, apreciar mal una situación política. Pero si se es consecuentemente revolucionario y se utiliza la crítica y autocrítica siempre es posible enmendar, con mayor o menor costo, esos errores. De lo que no hay retorno es, en este caso, no ya de la conciliación de clases sino de la colaboración con la clase capitalista en estado de guerra contra la clase obrera y el pueblo, de no mediar una profunda y sincera autocrítica.

Una línea para la derrota de la clase obrera

En los meses de junio y julio de 1975, durante más de 30 días, culminó el más amplio y elevado enfrentamiento consciente del proletariado industrial con la burguesía, de toda nuestra historia, derrotándola completamente. Pero un dato de gran importancia, que para muchos pasó desapercibido, fue que en estas jornadas la clase obrera industrial marchó sola.

Castillo, del PTS, ha escrito que la mayor limitación de esas jornadas fue que no se planteó el poder soviético, hecho absolutamente falso ya que Santucho y el PRT lo habían comenzado a hacer con fuerza, siendo el eje de su política, desde agosto de 1974; y que no hubo una consigna que le diera un horizonte a las movilizaciones. Una simplificación más de la historia, porque consignas hubo ya que Montoneros propuso la renuncia de Isabel Perón y el llamado a elecciones en 60 días, el PC proponía un Gobierno cívico-militar, el PST un Vicepresidente de la burocracia sindical y el PRT la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Santucho que era el dirigente que veía más lejos se daba cuenta que lo fundamental era la unidad de las fuerzas revolucionarias y de la izquierda. Por lo tanto, más que polemizar buscaba unificarlas al proclamar que las propuestas del PRT, Montoneros y el PC estaban en el mismo plano de las reivindicaciones democráticas. Pero esa unidad no se logró, y fue el hecho decisivo del posterior reflujo de masas, ya que:

La unidad hubiese presentado a las masas una propuesta única que alentaría la movilización, fortaleciendo a la clase obrera industrial como sujeto dirigente, es decir, con más capacidad para disputarle a la burguesía la influencia sobre los sectores intermedios. Porque cuando las masas intuyen la posibilidad del triunfo están dispuestas a realizar los mayores sacrificios, por lo que una dirección unificada hubiese sido una lucecita que las empujara a sostener y redoblar su movilización y, al poder mantener en el tiempo su ofensiva, finalmente quebrar la influencia ideológica de la burguesía sobre los sectores intermedios de la sociedad, para infringirle una doble derrota coyuntural en el largo proceso de la lucha revolucionaria por el socialismo.

La revolución nos ha enseñado, y la política del PRT lo intentaba, que para enfrentar al enemigo de clase, la burguesía y el imperialismo, la vanguardia obrera debe movilizar al conjunto de su clase y ampliarla acaudillando en ese enfrentamiento a las clases y capas intermedias. Más en la actual coyuntura política en que la influencia socialista es considerablemente menor que en aquella situación revolucionaria. Por eso nos resulta un grave error observar al PTS proclamar, en los hechos, que el FIT debe ser un frente único trotskista aislándose del resto de las fuerzas de la clase obrera y del pueblo. La política sectaria del PTS, de ser exitosa, empujaría a la clase obrera industrial al aislamiento del resto de la clase y de los sectores intermedios de la sociedad. Lograría de este modo realizar lo que la maniobra del Gran Acuerdo Nacional de Lanusse y Perón logró en 1975/76. Pero ahora no sería un éxito de la maniobra del enemigo sino consecuencia de la política irresponsable del PTS.

En las actuales circunstancias es justa la consigna del frente único de la clase obrera para enfrentar a la burguesía, pero desde él habrá que bregar por un frente único de la clase obrera y el pueblo o, lo que los guevaristas llamamos, el frente de liberación nacional y social, porque el imperialismo existe y no es un tigre de papel.

El PRT-ERP fue el partido que supo poner contra las cuerdas a la burguesía. Como lo hizo nuestro comandante Ernesto Guevara en toda América Latina. Si los dirigentes del PTS siguen en ese camino: o terminaran en el basurero de la historia o, peor aún, en la vereda del enemigo acusando a los revolucionarios.

Comité Ejecutivo de la Juventud Guevarista

Documentos adjuntos.

  • • Equipo de redacción de El Combatiente. “Por qué nos separamos de la cuarta internacional”. El Combatiente Nº 86. Viernes 17 agosto de 1973.

https://www.marxists.org/espanol/santucho/1973/agosto-b.htm

  • • Mario Roberto Santucho. “Las definiciones del peronismo y las tareas de los revolucionarios”. Ediciones el Combatiente. Agosto de 1973.

https://www.marxists.org/espanol/santucho/1973/agosto.htm

  • • Mario Roberto Santucho. “El proletariado en pie de lucha”. Editorial de El Combatiente Nº 129. Miércoles 7 de agosto de 1974

http://www.prt-erp.com.ar/archivos/BiblioratoNegro1/ElCombatienteN129.pdf

  • • Mario Roberto Santucho. “Ante las posibilidades democráticas forjar y fortalecer la unidad”. Informe sobre la situación nacional presentado al Comité Central de nuestro Partido por nuestro Secretario General. Editorial de El Combatiente Nº 174. Lunes 21 de julio de 1975.

https://www.marxists.org/espanol/santucho/1975/vii-1975.htm

  • • Daniel De Santis. “Polémicas III. Con Christian Castillo y el PTS”. Septiembre de 2014.

https://www.dropbox.com/s/37vqst5m787wv0b/Polemicas%20III%20con%20Castillo%20y%20el%20PTS.pdf?dl=0

Aún continúan las injusticias contra las que luchó el movimiento obrero y revolucionario. Nuestr★s compañer★s lo tenían claro. Ell★s no lucharon por humanizar el capitalismo, lucharon por una verdadera y profunda independencia. Por eso, hoy levantamos sus banderas bien alto y decimos fuerte: ¡Nuestr★s compañer★s lucharon por la Patria Socialista!

Donde está santucho

Donde está Santucho?

El 19 de julio de 1976 una patrulla del ejército genocida irrumpía en un departamento de Villa Martelli, provincia de Buenos Aires, donde se encontraba el Secretario General del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) Mario Roberto Santucho junto a otros miembros destacados del Partido: Benito Urteaga, Domingo Menna, Liliana Delfino, Ana Lanzillotto y Fernando Gértel.
La patota que ingresó en la casa, encabezaba por el capitán Leonetti, sorprendió a los militantes allí reunidos. Santucho, sacó un arma corta e hirió de muerte al represor. En el desigual enfrentamiento murió Benito Urteaga, “Mariano”, miembro del Comité Ejecutivo (CE) del Partido y quedó gravemente herido el Robi Santucho. De allí fueron todos trasladados a Campo de Mayo. Las compañeras Liliana Delfino y Ana Lanzilotto, esposas de Santucho y Domingo Menna respectivamente, se encontraban embarazadas y aun hoy permanecen desaparecidas.
Horas más tardes, y en hechos que no han podido determinarse con exactitud, cayeron el “Gringo” Menna, también miembro del CE del PRT quien fue torturado durante días y Fernando Gértel.
El “Roby” o “Negro” Santucho tenía pasajes para salir al exterior ese mismo día. Por decisión del Comité Ejecutivo del Partido debería haber salido una semana antes del país, pero el Roby había decidido quedarse hasta el 19 de julio para participar de una reunión con miembros de otras organizaciones político militares a fin de concretar la unidad de las fuerzas revolucionarias.
Con la caída del Roby la dictadura terminaba con la vida de quien era considerado como enemigo Nº1. .
El PRT-ERP era calificado como “Oponente Activo de prioridad 1” en los planes trazados por los genocidas para ejercer el Terrorismo de Estado, en tanto que sus militantes eran considerados “irrecuperables”. Dentro del reparto de tareas sucias, el Ejército era el encargado principal del accionar represivo sobre dicho Partido. Miles de militantes de la organización pasaron por “El Campito”, centro clandestino de detención y tortura ubicado en Campo de Mayo, que tiene la triste distinción de poseer escasísimos sobrevivientes. Allí terminaron sus días los militantes perretistas el 19 de julio. Todos ellos permanecen aún desaparecidos.
El pueblo argentino quiere saber ¿Donde Está SAntucho?
¿Donde están l★s miles de compañer★s? ¿Las Fuerzas Armadas lo saben? ¿Hasta cuando seguirán desaparecid★s?

plaza

Pintadas en Rosario

20141218_20061510841374_10205359332213459_1922534258_n 10863645_10205359331853450_646709156_n 20141218_200534

A %d blogueros les gusta esto: